Por Francisco López Ibarra

Para Natalia Cruz Zepeda

Y celebrar ferviente y mudo, / sobre tu cuerpo seductor

¡lleno de esencias y desnudo, / la Misa Negra de mi amor!

José Juan Tablada, Misa Negra.

Fue Georges Bataille quien dijo: “Incluso después del psicoanálisis, los aspectos contradictorios del erotismo son innumerables: su fondo es religioso, horrible, trágico e incluso inconfesable, ya que es divino”. En Las lágrimas de Eros, Bataille empata la religión y al sexo, cuando el éxtasis religioso se equipara al orgasmo: la “petit morte” es tanto una contemplación del vacío como el último y centésimo corte de la tortura china. Hay, sin duda, un fondo oscuro en el erotismo. Destrucción, poder y muerte se conjugan para intentar crear la vida animal humana. Orfeo desciende una vez más al inframundo. El infierno de llamas negras es de carne que palpita, el poeta ve el vacío al vaciarse una vez más. Dionisos, fuera de sí, deja que hagan pedazos su “yo” las bacantes: el sol tiene que salir otra vez. La vida y la muerte danzan al borde del abismo y, más que jugar una batalla, se seducen y se vuelven una sola voluntad contra el vacío, que a penas y se logra ver (hay espejos, unos frente a otros: no sabes dónde termina el cielo). Todo es violento, todo es perfecto. El erotismo es trágico, por eso es hermoso.

La sensual violencia de Crosses (2014) sitúa su canto en este vaivén entre lo sacro y lo profano. El cuerpo humano es un templo sin dios al que devuelven el brillo los demonios del placer. Es así como Chino Moreno, Shaun Lopez y Chuck Doom te dan un viaje a través del mundo interior, tan encarnado con el imperio de la sensación, pasando por metamorfosis y explosiones de espíritus inflamados de calentura. Una fiebre donde la plegaría pasa de la oración al gemido y la Naturaleza manda con su caos burbujeando a través de las venas. Pero ¿por qué Crosses? Transcribiré el fragmento final de una entrevista hecha por Jason Pettigrew a Lopez y Moreno, donde éste último explica el nombre de la banda:

Pienso que la religión en general –su arte y el misticismo que rodea varias de sus cosas- siempre me han intrigado. El nombre inicial del proyecto iba a ser Holy Ghost. Volvimos al pizarrón y aún quedaban algunos otros nombres, que tenían algo de esa vibra sagrada. Creo que Shaun fue el que vino con la idea de “Crosses”. Entonces, cuando comenzamos a desenvolvernos [musicalmente], la idea inicial era solo usar unas cruces [como símbolos] en lugar de usar un nombre. Entonces pensamos que probablemente sería muy difícil para la banda encontrarnos, así que tendríamos que usar ambos. Creo que encaja perfecto con la música. Hubo un pensamiento en mi cabeza como: “¿Irán a invertir las cruces o serán cruces normales?”. No quería que la gente pensara que éramos una banda religiosa, una banda satánica o que fuéramos una banda witch house. Es difícil usar un símbolo religioso, pero al mismo tiempo, creo que en el modo artístico, se puede ir totalmente más allá y creo que nosotros vamos por esa línea.

Es más artístico que literal. Creo que está chingón que pueda jugar con muchas de esas cosas en las letras. Siempre he estado metido en el arte religioso, el ocultismo y varias cosas distintas no porque los siga, sino porque estoy intrigado por todo eso. Siempre he leído acerca de eso, sin importar que esté en el lado oscuro o luminoso de las cosas. Siempre me intrigó y creo que queda perfecto con la oscuridad, el tipo de vibra erótica de la música. Usualmente cuando hacemos música, ponemos alguna película en la TV del estudio. Un chingo de las películas que ponemos son raras, pelis visuales, usualmente de los 60’s y 70’s. Muchas de ellas son raras, en parte basadas en religión y en parte basadas en satanismo. Me gusta un chingo la inspiración visual mientras estoy haciendo música. Esas madres siempre me están inspirando. Esa pelis –volviendo a los tiempos antes de CGI y cualquier cosa de esas- es impresionante tenerlas sincronizadas rasgueando la guitarra, rasgueando el bajo o cantando. Está muy cool revisar y ver este “lo que sea” desorbitado.

Crosses (2014) comienza con “This is a trick”, una transformación interior que apenas y se hace notar por una chispa nueva en esa mirada demente: “Something’s changed in your face I notice / A different sparkle in those crazy eyes”. Pero todo es un truco que “he visto cristalizarse y descomponerse en tu ojos”: “I’ve seen that glaze and glitch in your eyes”. Sí, Glitch como ese nuevo arte del error en el sistema, la falla informática. Pero Crosses también cuenta con varios interlude’s chingonsísimos como “Nineteen Eight Seven” o “†”.

Y entre las rolas que más me gustan del álbum está el sencillo “Bitches brew”, esa infusión de perras para tomar cuando la luna asciende y una manada de lobos espera a que ese fantasma encerrado en ti se despierte. Latiendo en putiza, mi corazón no lo resiste y quiere verte transformada. Y “desde las llamas del fuego, te siento arrastrarte a mi cama”. Sólo quiero que digas algo, que reses. Hay una fuerza oculta en tu forma de bailar, que despierta aquello dentro de ti. Los gestos que invocan la devastación del erotismo y “con tus rodillas abiertas / te exhibo y me burlo de la bestia otra vez”. Pero en “Thholyghst” “protege tu biblia entre tu rodillas” porque “baby, no me va importar, déjame jugar con ella”. Rola en la que nos emborracharemos de las olas y dormiremos en las tumbas (símbolos del inevitable infinito), sólo para descubrir nuestras “almas”. Tema presente en todo el álbum: esa rara mezcla del alma humana entre demonio, ángel, humano y bestia.

Bataille dice que el fundamento del erotismo, la actividad sexual, está “prohibida”. Nosotros siempre supimos que para que los demás se distingan como “buenos” tenemos que estar los “malos”, es definición por diferencia. Si no, no habría cómo saber qué está bien y qué está mal. Es así cómo surgió el satanismo, había que tener una negación al cristianismo, una excusa para desahogar la carga dionisiaca de toda religión. El satanismo es la transgresión. Y, a pesar de que nos prohíban coger, dice Bataille: “Lo prohibido confiere un valor propio a lo que es objeto de prohibición. A menudo, en el instante mismo en que percibo la intención de reprimir, me pregunto, si al contrario, no he sido disimuladamente provocado”. También menciona que “Lo prohibido incita a la transgresión, sin la cual la acción carecería de esa atracción maligna que seduce…”. Lo mismo en “The epilogue”, donde recordamos constantemente cuan condenados estamos, en esta atmósfera de extrañeza pues “Es un día extraño / Las rosas están floreciendo / Pero de una forma extraña / De alguna manera sé que estamos condenados”.

“Bermuda Locket” es la rola más chingona de todo el álbum. Si pudiera, te la transcribiría completa en bilingüe, porque es todo un pinche poema erótico oscuro. En la canción te digo que quiero ver tus sueños, bañarme de tu locura y conocer las señales que controlan tu cerebro pues “desde el momento en el que te vi hasta ahora / He estado contado los años que han pasado para que / liberemos esos demonios esta noche”. Una condenada invocación a coger en un altar y girar las cruces para transgredir nuestros templos y colapsar nuestros demonios, cual poema de Dante o Garcilaso, que estallen de ardor desde adentro.

Referencias

Bataille, G. (2013). Las lágrimas de Eros. México: Tusquets.

Pettigrew, J. (2011). “Interview: Crosses’ Chino Moreno and Shaun Lopez open up about their elusive band” en Alternative Press [november 7, 2011] Disponible AQUÍ.