Por Gerardo Ugalde

Observando el comportamiento de la sociedad actual, me di a la tarea de reflexionar las necesidades primarias del ser humano. En la actualidad éstas permanecen como eje motriz de la personalidad y la cultura de la especie humana. Me refiero a cagar, comer, fornicar, y crear.

Sobresaliendo ante las demás la necesidad de crear.

La capacidad creadora del ser humano se encuentra en sus manos. Éstas, al liberarse del yugo de la braquiación le permitieron manipular objetos; una y otra vez, los primeros homínidos inconscientes de su empirismo, moldeaban materias primas que provenían del ambiente.

Un proceso largo; pero bien encauzado, que fue perfeccionándose a través de la técnica. De el hacha a la computadora. La “creación” es una conducta manifiesta en el ser humano; al igual que comer, coger y cagar.

La evolución de la mano en el homo sapiens, permitió que su inteligencia enfocada en la búsqueda del placer sexual, se dirigiera ahora a la creación de herramientas. El hombre al comprender que su pene, podía ser manipulado también; con el fin de alcanzar la sublimación orgánica indispensable, salió de su enajenación sexual y dejó a la mujer en paz.

La masturbación es la responsable de la revolución de la mente.

Si el hombre y la mujer desean experimentar un aumento en su creatividad debe masturbarse tres o cuatro veces por semana. O, en su defecto tener sexo.