Por Mónica Lorena

La voluntad de contar subyace en la mente de muchos, todo aquel que quiere escribir un libro —más de los que una se imagina—, mas pocos, como Rogelio Villarreal, tienen tanta experiencia que dominan la técnica.

¿Qué hace usted en un libro como este? Crónicas ultrajantes es el título de su libro más reciente (El Salario del Miedo, 2015). En él conviven las crónicas más personales —la infancia y el acercamiento a la intención de contar, la relación con su padre y su madre o el odio que cabe en un hombre— y otras un tanto menos —viajes a Los Ángeles y Buenos Aires, por citar un par, o problemas sociales sin resolver, como la contaminación del río Lerma–Santiago o la ocupación británica de Irlanda del Norte, ante las cuáles no omite su perspectiva.

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Los quince textos que componen el libro son muestra de su habilidad para narrar con intenciones variadas: mantener el suspenso durante un testimonio impactante, construir una atmósfera nostálgica por los paisajes de la niñez o armar una fiesta entre las fotografías de Pedro Meyer. Lo que parece más importante y digno de resaltar en este caso es que Rogelio, gracias a su estilo, manejo del lenguaje y habilidad para contar pone en práctica lo que desde el comienzo anuncia mediante una cita de Carolina Depetris: “Observar es el complemento necesario del viaje y su escritura, y estas tres actividades lo son del conocimiento: viajar y observar para conocer otras realidades, escribir para transmitir lo conocido”.

Al respecto del título, el lector obtiene al menos un par de preguntas para sí: ¿qué tipo de libro es éste? Se trata de crónicas escritas con las palabras precisas en un volumen pequeño, exacto, que expone su tesis en el primer capítulo: ¿Qué hago en un libro como este? Disfrutar el viaje.