Por Cuauhtémoc Ruelas

Alrededor de unos 30 miembros del staff, enfundados con todo el equipo técnico, se preparan para llevar a cabo una escena dentro de un conocido café ubicado en la colonia Cacho en la ciudad de Tijuana. En esta escena, el actor Ángel Norzagaray es el foco de atención y protagonista de la ópera prima del joven cineasta de origen tijuanense Gilberto González Penilla, egresado del Centro de Capacitación Cinematográfica (CCC) y responsable de cortometrajes como La cena y Sonreír.

Es el día 10 de rodaje, de un total de 30 programados. La primera producción de largometraje del colectivo 5 y 10, en mancuerna con el ccc, está apenas iniciando su filmación, en una jornada que intenta sacar adelante una secuencia dentro de la cinta cuya intención es plasmar la personalidad del personaje principal. Un rebote de luz de un par de metros se encuentra en la parte alta del set, donde un tranquilo y platicador Ángel Norzagaray es retocado por la maquillista mientras espera instrucciones. Frente a él se encuentra una joven actriz enfundada con el uniforme que la identifica como empleada del Café Maya Java.

Tras la señal de “¡acción!”, el par de actores se encuentran frente a frente, separados sólo por el mostrador del negocio, e inmediatamente inician la conversación. “Buenos días”, a lo que el hombre con una sonrisa contesta: “Un café americano, por favor”. La chica asiente y prosigue con el cobro: “Serían veinte pesos”. En ese momento, el personaje descubre con vergüenza que no trae dinero para pagar un sencillo café y, desesperado, se aleja del local en busca de su billetera. La toma llega a su fin y piden a todos volver a sus posiciones para repetir la escena.

La acción forma parte de una de las secuencias iniciales del relato, una tragicomedia que involucra a los cuatro integrantes de una familia de clase media conformada por don Rodolfo, su esposa Beatriz y sus dos hijos adolescentes, Jessica y Juan. Luego de sacar la toma buena, González Penilla se da un tiempo para acercarse a nosotros y platicarnos por qué decidió que ésta fuera la historia de su ópera prima: “Esta historia me gusta mucho pues con ella hemos podido abarcar tanto temas de la etapa adulta como de la juventud de hoy en día, creando así personajes con los que cualquier persona se puede identificar y hasta decir: ‘Yo conozco a alguien que es así’ o, bien, que le haya pasado en carne propia”.

La trama, se centra en Rodolfo y Beatriz, padres de dos jóvenes, Jessica y Juan, con los que juntos forman una familia que al parecer hace lo posible por mantenerse incomunicada. En ese entorno, Rodolfo sale todos los días como si fuera al trabajo, pero en realidad está desempleado. Por su parte, Beatriz, quien se encuentra en una crisis de edad, es seducida por un galán en el gimnasio. Mientras tanto, Juan, a su corta edad, se entera que será papá y la noticia lo llena de ilusión. Y, finalmente, Jessica juega en un triángulo amoroso entre su novio y su mejor amiga. Al respecto, González Penilla señala que el filme

toca temas muy cercanos a la realidad, una realidad que se está viviendo, como, por ejemplo, el desempleo o, bien, la situación de los jóvenes de prepa que, de repente, no asumen su sexualidad y están viendo si les gusta él o les gusta ella. Por otro lado, está lo de los ninis [ni estudian ni trabajan]. Aunque el personaje del hijo no es un nini, sí es un soñador, que anda por la vida sin ninguna meta, que pude reprobar un examen en la mañana y, en la tarde, tiene que ir al doctor porque su novia está embarazada.

El joven cineasta añade:

Desde luego, para llegar a un nivel de identificación, no sólo con los temas sino también con el público, consideré que se necesitaban rostros frescos, que la gente no reconociera, por lo que decidí que el casting se realizara cien por ciento en la región. Y nos encontramos con gente muy talentosa, como lo fue el actor Ángel Norzagaray, quien resulto ideal para el papel protagónico, pues su rostro te puede proyectar una profunda tristeza y, de repente, con una pequeña sonrisa te cambia por completo la impresión.

Norzagaray: un actor de teatro ante su Primer Protagónico de cine

Vestido con un traje sobrio de color gris oscuro, camisa blanca, y con un cabello entrecano, el actor se une a la conversación para contarnos cómo fue que se involucró en este proyecto local:

Me gustó mucho la manera en que el guion está escrito, pues cuenta con un tono que de alguna manera delata lo que somos como país, nuestras incapacidades, hasta el asunto de la simulación, ya que podemos estar metidos en los asuntos más cotidianos o en las mayores broncas y siempre hacemos como que no está pasando nada. Esto me recordó a una frase del nobel Darío Fo que decía que caminamos con la cabeza erguida porque andamos con la mierda hasta el cuello, y así somos un poco los mexicanos [risas].

En cuanto a las diferencias entre teatro y cine, Norzagaray resalta: “Una de las ventajas de este medio es que no tienes que sobredimensionar la actuación, ya que la mayor parte del tiempo tienes la cámara muy cerca, traes el micrófono a un costado, lo que te facilita mucho tu trabajo y, por ende, puedes alcanzar otro tipo de profundidades”. De igual manera este veterano actor nos menciona sobre el gusto de trabajar con jóvenes talentos de la región:

Estoy muy entusiasmado de trabajar con tantos jóvenes, empezando por el director y guionista, que es un chico recién egresado de la carrera de cinematografía. Es un placer poder trabajar con él y todos los demás involucrados porque le ponen mucho corazón a lo que hacen y, sobre todo, porque son de la región, algo que destaco mucho.

El colectivo tijuanense 5 y 10 ante el reto de coproducir con el CCC

Lo que llama mucho la atención es que, a pesar de tener el apoyo de una institución como el ccc y, por ende, de tener la posibilidad de contar con un equipo de producción salido directamente de la Ciudad de México, Los hámsters se valió del soporte del colectivo 5 y 10, productora local con siete años de experiencia en la realización de cortometrajes en la ciudad. Con este proyecto, el colectivo se estrena precisamente en formato de larga duración. Sobre esto, el productor Juan Carlos Ayvar nos da los pormenores:

Nosotros ya teníamos alrededor de dos años queriendo hacer un largometraje. De hecho, ya está en puerta otro, que se llama Hércules, con un guion de Abraham Ávila. Por esto mismo, le dimos seguimiento desde el año pasado al proyecto de Gil, que nos gustó porque se trata, entre otras cosas, de una tesis del ccc, con quienes hemos tenido varios convenios, colaboraciones. Ahí nos han apoyado y de ahí también salimos varios de nosotros, con cursos que dieron en Tijuana.

“Por otro lado, el guion nos pareció muy interesante porque creemos que es algo que no se había hecho antes aquí en la ciudad”, señaló el productor. “Al tratarse sobre la vida disfuncional de una familia tradicional tijuanense, la película logra alejarse totalmente de temas cliché como el narcotráfico, violencia, prostitutas, frontera, migración, etcétera”. En cuanto al reto de coproducir con una de las escuelas de cine más importantes del país, menciona:

Lo más interesante fue poder mezclar las formas de trabajo, pues la dinámica aquí en Tijuana es muy diferente a lo que se hace en el DF en cuestión de mano de obra, experiencia, profesión, labor. En ese sentido, es obvio que nos llevan años de ventaja, y eso fue una de las primeras cosas que vimos un tanto complicadas. Pero sobre la marcha, trabajando juntos en la preproducción, pudimos afinar detalles y terminamos acoplándonos de la mejor forma.

El receso termina y los actores vuelven al set. El ambiente, lleno de dinamismo, nos hace estar seguros que el producto final será de enorme calidad, pues dicho entusiasmo es imprescindible para una tragicomedia que pretende que el público se identifique con las situaciones que se plantean sobre familias disfuncionales. Como afirma el productor antes de que se reanude la filmación: “Creo que, si cuentas una historia con la capacidad de ser relatada y entendida en cualquier parte del mundo, la gente ira a verla, y eso es lo que estamos haciendo”.


*Este texto forma parte del libro de reciente aparición Tijuana, la esquina del cine (Cecut, 2016), agradecemos al autor por las facilidades para su publicación.

**La película se estrenará en cines este próximo 25 de noviembre, consulta la cartelera AQUÍ.