“En San Salvador, El Salvador, dos pandillas: La Mara Salvatrucha y Mara 18, se han enfrentado por años en una guerra sin piedad. Más de 14 000 jóvenes olvidados expresan su rebeldía a través de sus tatuajes y profesando una total devoción a su clan, que sustituye a la familia.

Hijos de la violencia; son los herederos de bandas formadas en Estados Unidos en los años 80’s por los inmigrantes salvadoreños que huyeron de la guerra civil de su país. Nacida en los ghettos de Los Ángeles, la leyenda “Maras” se fortalece en Centroamérica con el regreso de los refugiados y los inmigrantes ilegales que fueron deportados.”

Esta visión y más sobre las relaciones y los conflictos entre ambas pandillas las retrata muy bien el fotógrafo y cineasta hispano-francés Christian Poveda, en su documental “La vida loca”, quien fuera asesinado a tiros el 2 de septiembre de 2009, en la localidad salvadoreña de Tonacatepeque, a unos 16 kilómetros al norte de la capital, donde precisamente había estada trabajando en el documental.