Por Luis Bernal

En mayo de 2016, Nacho Progre hizo su primera aparición en Facebook. Actualmente tiene 33 años y está haciendo una maestría en estudios de género, obviamente no es ningún improvisado. También es artista y ecologista, por si esto fuera poco: es médico.

Cuando me encontré con su página en Facebook, que actualmente tiene ya más de 35,000 seguidoras y seguidores, me entusiasmó mucho la idea de conocerlo, la razón: me identifiqué inmediatamente con él. Puedo considerarme un tipo afín, con la carga genética y cultural del machismo; alguien que me conoce basó en mi este personaje, soy Nacho, pensé. Es que en este círculo donde a muchos se nos da por andar ahí con la bandera de las causas sociales realmente son pocos quienes no son unos caretas, en mi caso, lo soy, lo fui. No sé aún.

Recientemente en una marcha feminista se presentó Felipe Garrido con un cartel que inmediatamente lo convirtió en viral, un estandarte de que los hombres también estaban luchando por el espacio de las mujeres, en seguida nos enteramos de las demandas por pensión alimenticia que tiene e infinidad de acusaciones en su contra aparecieron, así que ya sabemos que lo progre no nos borra ni el pasado ni el oportunismo. Yo mismo asistí el 24 de abril a la marcha en Saltillo para disculparme por mis actos violentos. El caso de Nacho es diferente, en sus publicaciones podemos darnos cuenta que es un hombre preparado y de buen gusto, sus playeras no me dejarán mentir. Además, claro, nos gustan las mismas chicas: interesantes, cultas y libres. Venga, estamos tejidos del mismo hilo así que me di a la tarea de buscarlo.

Intenté primero localizar a Denzel o Tormundo, dos de sus amigos y compañeros de lucha con quienes comparte regularmente opiniones pero me fue complicado así que por casualidades me encontré con Carmina Warden, quién es la tinta que le da vida a nuestro amigo. Luego de varias negociaciones la convencí de que me hiciera una cita con él, quien al enterarse que estaría nuevamente ante reflectores no tardó en responderme y acordamos esta entrevista en una de las pulquerías más reconocidas de la Ciudad de México, lugar favorito de Nacho.

¿Quién es Nacho Progre?

NP: Mi nombre completo es Ignacio Progre de la Garza, pero mis amigos me llaman Nacho Progre o Nacho Pro. Tengo dos licenciaturas, una en Sociología y otra en medicina, ambas por la UNAM. Actualmente realizo una maestría en estudios de género. También soy músico de rock y folk, animalista, activista por la despenalización de todas las drogas y político de nuevas izquierdas. He sido zapatista, marxista, anarquista, barista en Starbucks y malabarista callejero.

¿Hay en todo esto una necesidad de diferenciarte de tu género?

NP: Yo no elegí ser diferente a los demás hombres.

Nacho Progre es un cómic feminista de redes sociales en el que se satiriza la figura del machista que suele habitar en la izquierda política. Nació en Facebook, en un post de Cynthia Híjar, donde contaba que tenía un personaje en mente pero necesitaba alguien que lo dibujara, ahí apareció Carmina Warden. “Lo dibujé en tres minutos porque supe de inmediato qué tipo de persona estaba describiendo. Hicimos la página de Facebook y en 24 horas ya había reunido 2,000 likes”.

Desde entonces, la popularidad de Nachos  no deja de crecer.

¿La palabra feminismo define lo que piensas?

NP: Evidentemente no. Me siento más identificado con igualitarismo simétrico, porque la igualdad de géneros será simétrica o no será.

¿Cuáles consideras los errores clave en la lucha feminista?

NP: Muchísimos. Pero para saberlos todos tendrían que venir a mi curso “Los retos de los nuevos feminismos en el México contemporáneo y otras latitudes”. Por lo pronto sólo te diré un par de desaciertos comunes.

1.- Creo que cuando uno como hombre dice que es feminista ellas deberían aplaudir este heroico acto antipatriarcal ¿y qué hacen? deslegitimarnos. Nos llaman infiltrados sólo porque seguimos actuando como hombres blancos heterosexuales, etcétera, sin darse cuenta de que lo que ellas hacen es pequeñoburgués porque desarticula los movimientos.

2.- Errores comunes como dejar de maquillarse por completo o bien maquillarse mucho. Por un lado caen en el androginismo y por el otro, en lo pequeñoburgués.

3.- No dejar entrar hombres a sus cursos sobre menstruación. O no dejarnos marchar al frente de sus manifestaciones. No explicaré este punto porque más allá de lo racional sólo apelo a la sensibilidad de toda la humanidad: el sectarismo duele tanto. Siempre ha dolido. Dolerá hasta el fin de los tiempos.

4.- Querer entrar a los cursos sobre nuevas masculinidades cuando estos están dirigidos solo a hombres. Es poco ético.

5.- Graffitear monumentos, decir groserías en sus marchas, etcétera.

¿Cuál es tu opinión sobre el aborto?

NP: En las asambleas feministas defiendo el derecho del aborto. Pero en las pedas, soy antiaborto. ¿Por qué? Soy médico, conozco la existencia del Síndrome PostAborto, un trastorno del estado de ánimo que, aunque no ha sido reconocido por ningún manual de psiquiatría, ni por la Organización Mundial de la Salud, sé que es real y que es muy destructivo, y que puede aparecer en cualquier momento, incluso 68 años después de la interrupción voluntaria del embarazo.

Hablemos ahora de Cynthia y Carmina, ¿Cómo es convivir con estas dos chicas? Nacho. Al final exhiben lo qué haces, lo que eres.

NP: Duele. Duele tanto. Te confieso que a veces no sé cómo tomarlo. Están obsesionadas conmigo desde mayo. No dejan de pensar en mí, en cómo sacarme provecho. Me han usado en entrevistas, en columnas de periódicos, en ponencias, en programas de radio. No sé cuánto dinero estarán haciendo a mi costa pero es algo que mis abogados ya están investigando. La que es de Monterrey no me preocupa tanto porque nos separan muchos kilómetros, pero la que vive en la Ciudad de México me da miedo, mucho miedo. Cualquier cosa que me suceda será culpa de Carmina Warden y Cynthia Híjar, declaro.

Leí hace poco que ustedes (Cynthia y Carmina) no consideran a los Nachos Progre malas personas, ¿es real?

Cynthia: Nuestro propósito nunca ha sido opinar sobre la bondad o maldad de las personas, y mucho menos establecer parámetros morales de lo que debe o no hacerse. Lo que tenemos claro es que los hombres machistas encubiertos usan un montón de discursos y acciones -que se han robado del movimiento feminista-, para violentar de forma sutil a las mujeres.

Carmina: No nos interesa que sean buenas o malas personas, pero nos parece un gran material el hecho de que se bañan de una superioridad moral al criticar el machismo cuando ellos mismos hacen de su vida una apología al patriarcado y a los privilegios que les otorga. En concreto quizás diríamos que no creemos que sean malos, pero su ineptitud y ceguera de privilegios los hace tóxicos para las mujeres y para el movimiento feminista.

¿Existe entonces la posibilidad de un hombre feminista?

Cynthia:  Hace algunos meses, organizábamos la marcha del #24A y un reportero nos preguntó en la rueda de prensa, muy preocupado: «¿piensan invitar hombres?» Le respondí que cuando había marcha del SME, no se invitaba a la sociedad civil diciendo «seas electricista o no»; cuando la CNTE se fue a paro, la preocupación no era «¿puedo ir a marchar si no soy maestra?»; o cuando lo de Ayotzinapa, nadie se cuestionaba «¿puedo apoyar el movimiento si no soy normalista de Guerrero?». A lo que voy con esto es a señalar que esta pregunta parece una trampa. No necesitamos la aprobación masculina para decir lo que no nos parece bien de la estructura que nos tiene oprimidas. Eso no quiere decir que ningún hombre pueda criticar la misma estructura, ser solidario con las mujeres. Sin embargo el problema no es ése. El problema es la búsqueda de aplausos, de popularidad, de protagonismo o de privilegios y beneficios a costa de las luchas de las mujeres.

Un ejemplo muy clarito es que cuando un bato se hace “famoso” en redes o en cualquier movimiento por deconstruir su machismo, recibe un montón de halagos de las mujeres. Mientras que una mujer que radicaliza su feminismo, recibe amenazas de muerte y violación por parte de hombres. Pasa todo el tiempo. De lo que nos reímos un poco con Nacho, es de esa grandilocuencia que desentona con las prácticas cotidianas de los machos infiltrados.

Carmina: Un hombre puede llamarse feminista porque está a favor de la legislación de los derechos sexuales de las mujeres, porque está a favor del acceso femenino a una educación universitaria, a un trabajo, a una cuenta bancaria, a una propiedad inmobiliaria, a un ambiente seguro, pero será un feministo si utiliza este discurso para su beneficio, si no es consciente de que la deconstrucción machista realmente es un largo proceso, no es temporal, es de por vida.

NP: Desde luego, pero modestia aparte, diría que el hombre que quiera ser llamado feminista tendría que asistir a mis talleres y círculos de reflexión para llevar un proceso real de deconstrucción que no sea un placebo para su machismo. De la misma manera opino que las niñas que quieren ser feministas tendrían que tomar mis cursos sobre lucha de clases y descolonización. Es importante ser dialógicos si estamos luchando para liberar a los oprimidos.

Últimamente he convivido con un montón de feministas y por momentos me he sentido regañado, ¿consideras que violentan al hombre (onvre) con ese tipo de actitudes?

NP: Una de mis contribuciones teóricas más importantes es el concepto de “violencia intelectual”. Lo descubrí precisamente con una feminista radical que fue mi novia por diecinueve días. Pasó que yo estaba muy enamorado de ella porque era muy libre, linda y loca, pero en una cena con mi familia, para la cual soy un importante líder de opinión, comenzó un debate sobre el aborto.

Desde que era un pequeño niño, mi abuelita y mi madre me hicieron saber que mi opinión importaba más que la de nadie. Lo que me molesta es que cuando alguna feminista me da su punto de vista, lo hace violentándome intelectualmente, sólo porque yo no sé tanto de feminismo como ella. Definí este concepto la misma noche que mi novia feminista me dijo que yo no podía hablar sobre el aborto porque soy hombre.

¿Tomar el discurso feminista te da ventajas? Nacho. Tú sabes, con las morras.

NP: Ja. Me han acusado de eso ad nauseam. La realidad es que cualquier hombre feministo llama mucho más la atención que una feminista y recibe más admiración que una mujer feminista.

Pero yo no soy culpable de ello. Las niñas me buscan solicitando información sobre orgasmos femeninos, me escriben «Nacho, nunca he tenido un orgasmo», ¿qué voy a hacer, ignorarlas? ¿Es un crimen ayudarlas? Dicen que he conseguido privilegios sexuales, emocionales, sociales y hasta económicos gracias al discurso feminista. Es una mentira. Deconstruírme me ha costado muchas lágrimas, ser feministo no es fácil. Se burlan de ti, te hacen memes, las feministas no te invitan a sus fiestas, te atacan, te aíslan, te discriminan por ser hombre.

¿Por qué no usas Twitter?

NP: Porque es burgués. Lo he dicho millones de veces. El hecho de que sea tan difícil de usar demuestra los filtros que tiene para las personas con cierta brecha digital. Para mí es muy importante aclarar que sí sé usar todas las redes, pero me solidarizo con las personas que no saben usar Twitter. Declaro también que cualquier cuenta de Twitter asociada con mi nombre será denunciada por apología al capitalismo y clasismo neoliberal pequebú..

Ya para finalizar ¿qué crees que detiene el cambio cultural que propone el feminismo?

NP: Nada lo detiene porque somos legión.

Es probable, y aquí coincido con las autoras, que Nacho se populariza rápidamente entre las chicas porque es un personaje que muchas identifican en su entorno, sin importar el país donde estén. Cruza incluso la barrera del idioma, Nacho tiene lectoras en Brasil, Portugal e Italia, por mencionar algunas. Podemos decir que el machismo progre es mundial. Pero no nos engañemos: es el mismo machismo casposo de la vieja escuela, disfrazado con lenguaje incluyente.