Por Laura Karina González

No respiramos: inflamos fantasmas es un libro compuesto de minificciones. Cuando lees una sola de estas historias sientes el irremediable impulso de leer una más; y otra, y otra. Estos cuentos son como dulces que devoras desenfrenadamente sin poder contenerte. Eso fue lo que yo viví al leerlo, más que entretenerme, terminé satisfecha. Acompañaré esta reseña con cuatro de estas delicias: “Vestir”, “Desorientado”, “Bocados” y “Nace un niño judío con tic nervioso en un ojo”.

A través de su obra, Edgar Omar Avilés explora tópicos que todos alguna vez nos hemos preguntado: ¿Existe Dios como un ser bueno o solo se burla de nosotros? ¿Somos únicamente materia? ¿Poseemos alma ó, solo fingimos darle sentido a nuestra existencia?:

VESTIR

Nacemos por pudor: las almas cubren su desnudez con un cuerpo.

Sin embargo, no todo tema que toca es trascendental; también juega con nuestro humor en varias de sus narraciones, haciéndonos reír por el absurdo de la vida misma:

DESORIENTADO

Sus ojos eran una brújula para encontrar tesoros. Pero el pirata murió pobre y pensando que era bizco.

Con su modo de escribir, Edgar nos demuestra su capacidad de observación y su increíble creatividad al descubrir cosas en apariencia invisibles. En la lectura nos lleva de la mano a explorar sus percepciones fantásticas y a cuestionarnos el propio uso de nuestros sentidos, ante una realidad que a veces luce maravillosa y muchas veces más nos parece perturbadora:

BOCADOS

Nacer es ser arrojado a las fauces del monstruo. Cuando abre el hocico es de día, cuando lo cierra es la noche. Son los días dolorosos. A bocados nos tritura hasta tragarnos como tierra.

Al final de leer todo el libro nos queda una sensación agridulce, una mayor comprensión por el mundo, y al mismo tiempo, nos crea nuevos cuestionamientos; lo cual es profundamente gratificante ya que, para mí el fin último de la literatura es que nos haga vibrar nuestra perdida capacidad de asombro:

NACE UN NIÑO JUDIO CON TIC NERVIOSO EN UN OJO

Descubren que el tic es un telegrama nazi perdido que le hubiera dado la victoria a Hitler setenta años atrás.

Los invito a conocer este libro y el resto de la obra ya publicada de Edgar Omar Avilés, que esperemos siga enriqueciendo la literatura michoacana y nacional con sus historias fascinantes y estremecedoras.