Por Oscar Mendoza

Grave, como también se le conoce (y “Voraz”, en la rara traducción al español) es una película francesa de ¿gore-drama-thriller? medio independiente, medio festivalera que estará en la cartelera de las salas nacionales. Y no, no es la típica película de terror o gente con trastornos de hábitos, dígase vampiros, zombies, infectados que se convierten en superhéroes o cualquier otra cinta del género caníbales y adolescentes confundidos. Grave no es lo que se anuncia, pero tampoco resulta ser una mala película.

La trama de Raw/Grave va sobre una adolescente, de nombre Justine, que descubre instintos caníbales mientras cursa el primer año de la carrera en veterinaria, en lo que suponemos, es una prestigiosa universidad pero también un caldo de hormonas, rudas iniciaciones y novatadas en las que uno se pregunta ¿Y estos pubertos no tienen profesores que los regañen, un prefecto encargado del orden o miedo a que un día maten a alguien? Y no, porque en Raw las reglas del mundo común, el que habitamos todos, no tienen lugar.   

Raw se distingue por anunciarse como una película visceral (basta pensar en el “Voraz”, para tener la idea de una trama) y de litros de sangre, disgustos y morbo. En eso, la película cumple lo necesario sin clavarse en provocar asco y el típico “iuuggk” de la salas. Grave apuesta por utilizar las escenas gore para contar algo más. Esas partes donde Justine arranca piel, se llena la boca de sangre o pelea con su hermana Maxine, otra estudiante de grado mayor, cobran gran importancia a medida que va avanzando la cinta.

La fama de la cinta, que se estrenó en el festival de Cannes -y que le sirve para publicitarse- se debe a que supuestamente dos personas se desmayaron en la sala por la violencia gráfica. Exageraciones quizá, porque si uno ha visto cine gore, películas de caníbales o cualquier cosa de serie B, no debería desmayarse. Lo interesante en Raw es el uso de estos elementos extraordinarios, fuera de la lógica común y nuestro mundo, para hablarnos de temas más profundos. La hermandad, el significado de crecer con alguien y madurar o negarse a los cambios por ejemplo. Grave cumple al retratar con salvajes secuencias, un guión y actuaciones que cumplen, música que contribuye a la trama y un avasallador final.

Still: Internet

Raw no es una película convencional pero tampoco es la voracidad que promete su título, los tráilers y la publicidad. Es en sí, una cinta inteligente y bien hecha, pero que corre el riesgo de anunciarse como un tipo de cine que no es, al que no pertenece y que solo utiliza como llamada de atención.

Porque Raw/Grave es carne desgarrada, gotas rojas, cortes en la piel pero también contiene una extraña dulzura, complicidad y sorpresa. Después de todo, ¿quién no ha sentido ser un animal en lugar de humano?

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Lo mejor: el desarrollo de la historia, las secuencias no aptas para gente que solo va a comer y el final. Todos deben quedarse hasta los créditos.

Lo no tan mejor: Que no es como se anuncia, que algunas escenas se sienten lentas y su traducción al español.