Por Sergio Pérez Torres

XX.

Entre el espejo y mi cuerpo ha clavado su cuerpo desnudo,

un animal que no distingue el color con que lo miro,

hay una sombra que no conozco en ese ritmo,

el paño con la luz apagada nos toca a los ojos.

El cuarto huele a hierba,

nos gusta cuando pasamos un secreto a los dedos del otro,

el otro del espejo sostiene su espalda, yo sonrío,

el lago sólido no apaga a los peces que quieren beberlo,

el lago sólido refleja las ganas de atraparnos y escurrir al mismo tiempo.

 

XXI.

Este nuevo cielo se desnuda de estrellas,

tenemos los muslos descubiertos como un nuevo continente,

unimos el rompecabezas del espacio entre nosotros,

esta novedad que él siente dentro lo ha predicho:

una noche él morirá por la dulzura en esta luna de miel,

un día moriré de un hombre así.

 

XXII.

Dioses, luces y palabras,

él parece restaurar la cara del silencio,

en él converge cada fragmento de violencia,

las cosas que escribí cuando jugaba a la casita,

el brillo está cortándome las venas y el aliento,

ya no pertenezco al tiempo que conozco,

ahora me duermo en la canción que él escribió siendo pequeño.

 

XXIII.

Sé que cuando duerme no sueña con los ángeles,

habla lenguas muertas a modo ronquidos,

la almohada es un charco de sangre,

las ovejas que contó antes de dormir están ya muertas,

quiero darles pasto en la hora en que él las vela.

Su carne está despierta y levantada,

intento detenerlo con la boca seca,

ya no consigo deletrear un exorcismo,

no puedo dormir sino despierto,

no hay quimioterapia suficiente,

él es un cáncer y me crece,

esta luz de luna es imparable,

no hay líneas celestes que me impidan su destino.

 

XXIV.

En el camino de regreso él va conmigo,

ya no es mi casa el lugar al que vuelvo,

ahora soy menos que el perro encadenado.

Cuando le toco la espalda él se deshace,

dice que tienta en nosotros la edad del sol y su soledad,

que todo para dos, e incluso esto, duele como vida,

toda la noche he aullado con los ojos.

Yo sé que la luna no me pertenece,

la luna es su madre y lo espera con insomnio.


Sergio Pérez Torres (Monterrey, 1986). Ha publicado los libros Caja de Pandero (EDÉN, 2007), Mythosis (EDÉN, 2009), Los nombres del insomnio (Cuadernos de la Serpiente, 2016), Barcos anclados al viento (La Cosa Escrita, 2016) y Cáncer (NadaEdiciones, 2016). Su obra poética ha sido premiada con el Concurso de Literatura Joven 2004, Juegos Florales del Carnaval de La Paz 2016, del H. Ayuntamiento de La Paz, Baja California; IV Certamen Literario “Ana María Navales”,  XXVI Premio Nacional de Poesía “Ydalio Huerta Escalante” 2016 y XXIV Premio Nacional de Poesía Sonora 2016 “Bartolomé Delgado de León”.


*Estos poemas forman parte del libro Cáncer, editado por NadaEdiciones (2016), agradecemos al autor por las facilidades para su publicación.