Por Celina Manuel

La doceava edición de Ambulante llegó a territorio michoacano inaugurando con una función al aire, y como acostumbra este festival, la proyección de documentales. En esta ocasión la gira arrancó con el documental que narra la vida de Chavela Vargas, una figura emblemática y pieza clave de la música ranchera. Una historia sobre nacer, crecer y convertirse en la mujer y artista de una sociedad machista.

La necesidad de crear, de hacer catarsis con el arte y de compartir lo creado a partir de un sentimiento de dolor incapaz de contenerse dentro de las paredes del cuerpo, de una habitación o un país, tiene lugar desde el principio en la vida de Isabel Vargas Lizano. Su historia comienza con el rechazo y con la ira que sólo encontró refugio en el canto. Así dio  lugar al nacimiento de la leyenda que no cabría en los cánones esperados. La intérprete entonces comenzó cambiando los vestidos por pantalones y camisas, la mano en la cintura y la voz aguda de la música popular de la época por una que se desgarraba en cada canción, entre tragos de tequila y el rasgar de la guitarra. Así nace la leyenda que conocemos hoy como Chavela Vargas.

En el documental, el ritmo de la historia lo marca la cantautora a través de una entrevista de hace 25 años que no vio la luz hasta ahora realizada por las directoras del documental Catherine Gund y Daresha Kyi. A este material se suman los comentarios de gente que la conoció, amigos, colegas y amantes. Personas que fueron clave en distintas fases de su vida, tomando en cuenta que se quebró muchas veces casi hasta la muerte, pero que de alguna forma logró ponerse de pie de nuevo y lo hacía sobre un escenario, que fue el único lugar donde podía ser ella.

En su voz, Chavela recuerda que desde la infancia fue una niña difícil. Sus padres notaron que era diferente, que tenía una forma de ser y de moverse que parecían las de un hombre. Recuerda que fue la primera vez que sintió el rechazo y de su propia familia, quienes la escondían por temor a lo que fueran a pensar los demás. Vivió un tiempo con sus tíos hasta que un día, enamorada y atraída por un México que retrataba el Cine de Oro de la época y por las canciones rancheras que disfrutan llorar el dolor, llegó al país.

Ya en México, Chavela comenzó a cantar en bares y rincones en donde dio su siguiente paso. No es de extrañar que dos personas atormentadas como lo eran José Alfredo Jiménez y Chavela Vargas, hicieran amistad de inmediato. Una amistad que compartía la música, el dolor y por supuesto el alcohol. Jiménez además encontró en la voz de Vargas una sinceridad brutal para interpretar sus canciones. Relatan los dueños del “Tenampa”, que los fines de semana que pasaban juntos se alargaban más de dos días entre cantos y tragos de tequila.

El documental narra más de  su historia en México, un lugar al que ella misma se refiere como “la ciudad que me hizo mujer a chingadazos”. Cargaba una pistola, vestía y bebía “como hombre”, y cómo no mencionar sus infinitos encuentros y desencuentros con muchas mujeres famosas, tanto de la cultura mexicana (como Frida Kahlo, como celebridades Hollywoodenses como Ava Gardner). Fue uno de esos encuentros que casi le cuesta su carrera, ser la amante de la esposa del empresario Emilio Azcárraga, quien la vetó de varias disqueras, dejándola sólo con algunas presentaciones en bares y cabarets.

El alcoholismo fue otro de los personajes en su vida, la animó a subirse al escenario sin miedo, pero algunas situaciones la hacían dependiente a él. Provocando problemas en su carrera y en su vida personal. Pero una vez sobria comenzó una nueva etapa en su carrera que creía muerta.

“Chavela siempre se está despidiendo”, dice frente a la cámara el cineasta español Pedro Almodóvar, refiriéndose a la última etapa de su carrera, por lo que siempre hizo lo posible por realizar algunos de los sueños como artista de Chavela, comenzando con presentaciones en teatros de Madrid, pasando por Paris en el Olympia y finalmente con su presentación en Bellas Artes.

“Sé todo lo lesbiana que quieras en el escenario, pero no lo digas”, dice Chavela Vargas durante la entrevista, recordando y recalcando la hipocresía que existía y existe en la sociedad mexicana y la que a lo largo de su carrera criticó con la voz y sus letras.

“Chavela”, es un documental que nos deja ver los “lados B más sombríos detrás de cada leyenda que persigue a la artista extranjera más mexicana que dio el Silgo XX y que muestra la capacidad de una persona para sobreponerse a sus propios demonios y convertirlos, en este caso, en desgarradores testimonios musicales.


Las actividades de Ambulante gira de documentales estarán en la capital michoacana, con varias sedes, y el municipio de Cuitzeo del 27 de abril al 4 de mayo. Consulta el programa completo aquí