Por Alfredo Padilla

Anapola Mushkadiz logrará ponértela dura con esta entrevista. Ana es artista plástica, empresaria y actriz; la recordamos en nuestro bajo vientre por protagonizar Batalla en el Cielo (2005), aquella película de “culto” dirigida por Carlos Reygadas, en cuyo opening podemos ver a Mushkadiz recetándole una de las mejores felaciones del cine nacional (y universal) a Marcos Hernández, un fiel chofer de la ciudad de México. Una movie que comienza y termina como el sexo mismo, como el mejor, con el más guarro sexo oral. Película que ganaría el premio a Mejor Película en el Festivalíssimo y en San Rafael, así como en el FIPRESCI y el Festival de Lima.

Anapola Mushkadiz actuó posteriormente en H2Odio (2006), una cinta italiana de terror dirigida por Alex Infascelli (Almost Blue, 2000), y trabajó como asistente de vestuario en Opera (2007) de Juan Patricio Riveroll (Yumbina: La droga del sexo, 2006). Pero esta artista aún sigue vigente, sus rastas continúan radiantes y su cuerpo está mas caliente que nunca. Recién acaba de organizar el Festival de neo-hippismo Ometeotl en Morelos, y es dueña —junto a Val Escobedo— de UH Charms, línea de joyería inspirada en los sucios cuentos de hadas.

Entrevisté a Anapola Mushkadiz para Clarimonda, hablamos muy profundamente de su ropa interior predilecta, el sexo, el erotismo, de prótesis como falos, de censura, desnudez, tabúes e intimidad; además, le hice una propuesta “indecorosa” a la que no pudo negarse, chécala a continuación.

CLARIMONDA.- “La película Batalla en el Cielo del mexicano Carlos Reygadas, empieza y termina como lo que es: una mamada”, dice el poeta Guillermo Vega Zaragoza. Yo creo más bien que la cinta se encarga de un realismo sociológico, un argumento enigmático y un impresionante zambullido psicológico en las profundidades y oscuridades de la cotidianeidad del alma humana y el esqueleto de la soledad y el erotismo. Esa introducción o incipit en la película es perfecto, Reygadas logró transgredir el erotismo como pocos lo han hecho, quizá solo como Gaspar Noé, James Toback, Gus Van Sant o David Lynch. ¿Qué me puedes decir de esa secuencia inicial?

Anapola Mushkadiz. – En gustos se rompen géneros y en el arte se rompen esquemas. Afortunadamente hoy vivimos en un mundo en donde lo que para uno es una mamada para otro es poesía.

CLARIMONDA.- ¿El falo de Marcos Hernández era en sí una prótesis?

Anapola Mushkadiz. – El falo de Marcos Hernández era una prótesis, muy real. Nos pareció muy simpático no desmentir la mente cochambrosa de la prensa, y dejarlos vivir esta experiencia tan real como ellos quisieran.

CLARIMONDA.- La primera opción de Carlos Reygadas para el papel femenino en Batalla en el Cielo era Paulina Rubio, pero al final se decidió por tu persona. ¿Cómo llegó Reygadas a ti y qué fue lo primero que pensaste cuando leíste el guión?

Anapola Mushkadiz. – Una amiga fue a hacer el casting y le habló a Reygadas de mí. Unos días después recibí una llamada de la productora invitándome a conocer a Carlos y hacer el casting. Tuvimos una conexión  instantánea, Carlos me pareció una persona sumamente inteligente, íntegra y con el exacto nivel de locura. Reygadas es un mundo. Paulina Rubio hubiera sido una opción interesante.

Nunca leí el guión. Carlos me platicó la película y sus ideas mientras nos íbamos conociendo. Tuvimos unas semanas antes de empezar el rodaje para empaparnos el uno del otro. Creo fue más explícito y visual que cualquier guión.

CLARIMONDA.- Se dice que se censuró el póster original de la película estrenada en el 2005 por presiones de tu familia. ¿Qué tan cierto es esto?

Anapola Mushkadiz. – El póster fue censurado en México y EUA por razones que desconozco. Mi familia adora a Carlos, mi mamá era una amante del cine y estaba fascinada con la película. Mi papa y hermano tuvieron sentimientos encontrados con algunas de las escenas, sin embargo siempre han estado ahí apoyándome en todas mis decisiones. Decidimos usar mi seudónimo para evitar preguntas de más y no involucrar (tanto) a mi familia.

CLARIMONDA. – “Hoy en día, el sexo y la desnudez son un gran tabú, y nadie quiere hablar de sexo. Entonces, ves un programa en Sony y hay sexo por todas partes, pero es un sexo muy plástico, que no va con la forma en que pienso en la desnudez y el sexo. Has declarado, ¿de qué manera piensas en el sexo y la desnudez?

Anapola Mushkadiz. – La desnudez es un laberinto mental. Una persona puede estar cubierta de pies a cabeza y estar desnuda ante el mundo, o completamente desnuda y cubrir cada centímetro de su ser. La falta de vestidos no es la desnudez. La relación que tenemos con nuestra ropa es compleja y celosa. Es como si con ella pudiéramos crear historias y personajes en donde nos escondernos.

Tenemos miedo de ser lo que somos; aspiramos siempre a lo que no somos y no nos permitimos ser vistos, pues siempre nos dejamos ser juzgados.

La ropa se ha convertido en el aliado número uno de nuestro ego y cada día inventamos nuevas prendas y nos tapamos un poquito más…

Del sexo mmm… alguna vez leí: “El único acto sexual no natural o inmoral es el que no se puede hacer”.

CLARIMONDA.- “El erotismo sobrevive a todo”, escribiría Paul Bourget, autor de la novela André Connélis (1946). ¿Qué es el erotismo para ti?

Anapola Mushkadiz. – El erotismo… Lucha de carne bajo sábanas desechables… Completo recorrido de oídos… Respiraciones en cuellos en busca de huecos y piel de gallina… Susurros y el tímpano como punto G… Juego de palabras… descubrir miradas… Olores… Recuerdos… Un suspiro y sigo…

CLARIMONDA.- Hurgar en el cajón de tu ropa interior sería como tocar el Sudario de Turín, ¿cuál es tu lencería favorita?

Anapola Mushkadiz. – Kiki de Montparnasse, algodón… huele a vainilla…

CLARIMONDA.- Háblame de tu trabajo como artista plástica.

Anapola Mushkadiz. – Siempre he sido muy curiosa, he tenido ganas de ser un poco de todo… así que decidí estudiar todo lo que pude… Empecé con pintura, circo y fotografía, después filosofía, historia y cine; aburrida regresé a la escultura en metales y encontré mi pasión en la poesía.

Durante años me imaginé en un estudio pintando todo el día, lo hice un buen tiempo y pensé que el collage era mi fuerte, tras varias desilusiones con el mundo del arte y sus personajes y cientos de diarios llenos de letras e ideas, me imaginé viviendo en azoteas, escribiendo poemas buscando a poetas secretos…

Pase como todos por una etapa en producciones, haciendo arte, como DJ en fiestas extrañas, viajé más de lo que alguien pudiera pedir, haciendo de todo lo que me permitiera vivir. Sigo encontrando nuevas maneras de expresarme y retarme todos los días… Mi carrera como artista está empezando cada día…

CLARIMONDA.- Batalla en el Cielo muestra el sexo como es en la vida real, sin nada en la cama, al pellejo puro. ¿Cómo eres en la intimidad, cómo eres en la cama?

Anapola Mushkadiz. – ¿Cómo eres en la intimidad? (risas) muy íntima… (risas). Suave, calientita y de ojos cerrados… (risas).

CLARIMONDA.- Háblame de UH Charms, la línea de joyería que fundaste con Vali Escobedo y que nos recuerda, quizá, al universo abstracto de las hechiceras.

Anapola Mushkadiz. – UH es el proyecto de mi corazón… desde hace tiempo tenía esta idea pero no fue hasta que Vali —mi socia del Alma— apareció en mi vida que le pudimos poner pies y cabeza a este proyecto.

Creamos piezas mágicas que nos ayudan a empoderarnos. Amuletos que nos hacen sentir que podemos y somos todo lo que queramos ser. Hacemos las piezas que siempre soñamos usar.

Tenemos tres líneas: soñadora, guerrera y urbana, cada una de estas líneas está inspirada en algún poder y capacidad del infinito espectro de la mujer. Trabajamos con diferentes piedras y metales, tratando de lograr que cada pieza te llene de su energía y poder. Cada pieza es diseñada por nosotras, escogemos en aventuras épicas cada una de las piedras y trabajamos con nuestro increíble equipo de joyeros/artistas en cada una de ellas.

Es increíble cómo las mujeres, al ponerse nuestras creaciones, se sienten identificadas con alguna línea y encuentran su sentido. Ha sido una experiencia maravillosa la de poder crear y después lograr transmitir con cada pieza una energía y un sentimiento, y saber que está siendo entendido.

Cuando una chica se pone la pieza y nos dice que se siente como una princesa o un hada, o quizá poderosa y llena de magia, te das cuenta que el sentimiento con el que cada cosa está hecha se transmite. Hay un Puente energético entre lo que hacemos y quien lo aprecia… Somos una red inter-dependiente.

Me siento tan afortunada de poder trabajar con mi persona favorita, de poder imaginar y crear, que cada día sea una oportunidad para aprender de lo que hacemos y cómo lo hacemos.

CLARIMONDA.- “El problema no es la ropa que nos ponemos, sino el miedo con el que la usamos; el cuerpo es el abrigo y no debemos tener pena de él”, has dicho en una entrevista. Entonces ven, y quítate el miedo… o la ropa conmigo.

Anapola Mushkadiz. – Atrévete…