En esta segunda parte de este trabajo, la autora se propuso encontrar y compartir lo más útil que encontrara de la estancia real e imaginaria en el mundo rulfiano. En ese proceso se encontró leyendo entrevistas que mostraban un marcado interés en la técnica literaria, por lo tanto esperamos que éstas lecciones también les sorprendan por su claridad, por su capacidad de imaginar, por su visión del arte como herramienta social. Juan Rulfo fue un escritor que logró desarrollar técnicas para escribir ficción o como él insistía para escribir mentiras. Siempre dijo que los escritores son todos mentirosos. Este texto esta especialmente dedicado para los mentirosos y las mentes creativas.

Texto por Natalia Rivera Lugo

Diez lecciones literarias de Juan Rulfo

A los seis años Juan perdió a su padre, un 2 de junio de 1923, y le entregaron el cuerpo a su hermano mayor de tan solo 10. Severiano lo llevó hasta su casa en San Gabriel. sin embargo, esta impresión quedaría indeleble en su memoria para siempre.

En el artículo “Mandato del padre”, Campbell refiere como recordaba este acontecimiento: “Mi padre murió un amanecer oscuro, sin esplendor ninguno, entre tinieblas. Lo amortajaron como si hubiera sido cualquier hombre y lo enterraron bajo la tierra como se hace con todos los hombres. Nos dijeron: ‘Su padre ha muerto’, en esa hora del despertar, cuando no duelen las cosas; cuando nacen los niños, cuando matan a los condenados a muerte. En esta hora del sueño, cuando uno está a la mitad del sueño dentro de los sueños inútiles, pero llevaderos, fatales, pero necesarios.”

Por otro lado, la madre de Juan Rulfo, María Vizcaíno Arias falleció cuatro años después que su padre, el 27 de noviembre de 1927, según consta el acta de defunción tramitada en San Gabriel. Estos trágicos acontecimientos marcarían toda su vida. En Pedro Páramo leemos:

“Otra vez el llanto suave pero agudo y la pena haciendo retorcer su cuerpo.

-Han matado a tu padre.

-¿Y a ti quién te mató, madre?”

En este diálogo se evoca aquella pregunta que se torna murmurante al escucharla dicha por el autor. Sobre su madre, encontramos menos información, solo algunas palabras quedaron de Juan en las cartas que envió a su prometida Clara, le habla sobre ella: “Mi madre murió hace quince años, desde entonces el único parecido que he encontrado es Clara Aparicio, alguien que tú conoces por lo cual le digas le suplico me perdone si la quiero y lo difícil que es para mí vivir sin ese cariño que ella tiene guardado en su corazón, mi madre se llamaba María Vizcaíno y estaba llena de bondad hasta que su corazón no soportó aquella carga y reventó, no, no es fácil querer mucho.”

A los diez años Juan Rulfo quedó huérfano, mientras fue enviado junto a su hermano Severiano al colegio “Luis Silva” en el centro de Guadalajara, al que recuerda como una cárcel correccional. Refiere a Joaquín Soler Serrano que “lo único que aprendí ahí fue a deprimirme, es una de las épocas que me he encontrado más solo, conseguí un estado depresivo que todavía no se me puede curar”.

Regresando al pueblo donde se desarrolló su infancia al lado de su familia nuclear, en los años que cursaba la escuela en Guadalajara, solía ir de vacaciones al sur para visitar a sus primos. Sin embargo a San Gabriel solo regresó algunas veces en su vida adulta, optando por nunca entrar a su antigua casa. José de Jesús Guzmán, recuerda que Juan se escudaba diciendo que “ya de regreso” o “a la vuelta.”

Autoretrato de Juan Rulfo en San Gabriel, probablemente tomada en la década de 1930. Fundación Juan Rulfo

El cronista de San Gabriel es un hombre conocido en todos lados, los lugareños lo saludan con familiaridad llamándole “profe”. En tanto, el profesor Guzmán hace una curiosa indicación sobre los nombres de la obra rulfiana, destaca por ejemplo Justa Cisneros, empleada doméstica de la familia Rulfo, Justina es el nombre que da a la cuidadora de Susana San Juan.

También aseguró que era ella quien le contaba las historias del pueblo. En el pasaje donde relata la noche que muere Susana, momento que poblaron de campanadas todo Comala que iban de iglesia en iglesia, asemejan el ritmo que toman en las fiestas patronales del Santo Señor de la Misericordia de Amula, que se llevan a cabo el tercer domingo de enero.

Abriéndonos paso entre la Comala creada y el sitio que Rulfo aseguró era “lo único real” se amontonan más similitudes, el nombre de Pedro Zamora que coincide con el hombre que también causó destrozos en la región. Brambila, Sedano, son algunos de los apellidos comunes en esta zona del sur de Jalisco.

Al transitar en esta ruta, que llamamos de Juan Rulfo, me encuentro como tantos antes y seguro no pocos seguirán la tradición de buscar una arquitectura conocida, la especulación sobre el sitio descrito no tiene una correspondencia más que parcial con la realidad actual.

El pueblo acaba en unos cuantos metros, es gustoso perderse con calma, con la confianza de reencontrar el centro fácilmente. Así es, en Sayula también, un recorrido corto brinda la oportunidad de conocer estos sitios. Donde las personas reciben con orgullo a los visitantes que desean conocer más de Juan Rulfo y su tierra.

El centenario de Juan Rulfo

Uno de los anuncios culturales del año para Jalisco y el país, es la instauración de la ruta Juan Rulfo. Después de treinta años del fallecimiento del autor de El llano en llamas, los ayuntamientos de Sayula, San Gabriel y Tuxcacuesco, recibirán recursos por 20 millones de pesos para dotarlos de infraestructura cultural.

La celebración está planeada para el 16 de mayo de 2017, centenario del escritor mexicano más leído y traducido en el mundo. Se pretende para entonces cumplir con las obras de la ruta cultural que llevará su nombre y que unirá 63 kilómetros del llano del sur de Jalisco.

Este programa de cartografía literaria se propone recibir a los lectores de El llano en llamas de todo el mundo que deseen  conocer los lugares donde se sitúa la literatura rulfiana.

En este sentido se asemejará a la tradición que celebran miles de lectores y turistas cada 16 de junio en Dublín, Irlanda, día dedicado a recrear el recorrido de Leopold Bloom, protagonista de Ulysses mapa-literario de la capital irlandesa escrito por James Joyce. Esta ruta se realiza cualquier día con apoyo de la fundación que lleva el nombre del autor dublinés.

El tesoro encontrado

Diez lecciones literarias de Juan Rulfo

La obra de Juan Rulfo consta de solo unas trescientas cuartillas, sin embargo su destreza como creador conquistó al paso de una década el reconocimiento de lectores de diversas latitudes, además despertó el asombro de otros escritores y artistas por igual.

El escritor Salvador Elizondo esbozó una de las razones del embrujo rulfiano: “Yo he estado en Jalisco y nunca he oído hablar a nadie como en los cuentos de Rulfo; lo que pasa es que él trata la esencia de ese lenguaje y puede trasladarla a la escritura, que es el problema más difícil que existe: transcribir un habla a un lenguaje literario escrito y que conserve su condición de habla”.

Aunque Juan Rulfo aseguraba que el arte literario es inexplicable, en varios materiales nos dejo algunos consejos muy útiles. En 1960 definió de manera muy personal sus principios en creación literaria en un ensayo titulado “El desafío de la creación” que derivó de una conferencia en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) a los estudiantes de la escuela de diseño y arquitectura.

Las siguientes lecciones dan cuenta de un escritor que logró desarrollar técnicas para escribir ficción o como él insistía para escribir mentiras. Para él todos los escritores eran mentirosos.

1.- Hay tres elementos que componen una historia: personaje, atmósfera y como se expresará. Crea a tu personaje y deja que el personaje te lleve. En el caso de Pedro Páramo, el personaje principal es Comala, el pueblo en sí. Para Rulfo la creación como tal es una actividad de ensoñación. Se usa la mentira o la fantasía para imaginar cómo podrían haber ocurrido las cosas.

Las razones por las que creamos según Rulfo son: “Muchos aprendemos a vivir con la soledad. Creas unos personajes que van a acompañarte en esa soledad”

2.- “Calienta el brazo como los pitchers” le decía a un joven Federico Campbell mientras éste escribía una novela, “Si no puedes escribir, copia un cuento. Toma un cuento de Onetti o de Borges y transcríbelo a máquina, tal cual, sin añadirle ni quitarle nada. Rescríbelo, literalmente. Yo cuando no encuentro al personaje me pongo a escribir sin controlarlo mucho, sobre cualquier cosa, pero tengo que imaginármelo. No puedo escribir de las cosas que veo.”

3.- El escritor debe ser el menos intelectual de todos los pensadores. Rulfo explica “Sus ideas y sus pensamientos son cosas muy personales que no tienen por qué influir en los demás ni hacer lo que él quiere que hagan los demás; cuando se llega a esa conclusión, cuando se llega a ese sitio, o llamémosle final, entonces siente uno que algo se ha logrado”.

4.- Sintetiza, el cuento es un género difícil donde se hace necesario resumir en unas cuantas paginas una historia. En una entrevista con Silvia Lemus esclarece sobre la escritura de Pedro Páramo “Quite muchísimo de la novela, como 150 páginas. Hay una tendencia a llenar los vacíos de divagaciones, quise sacar al autor de la novela.” Sobre el proceso de escritura de Pedro Páramo, refiere “Empecé a odiar el adjetivo, pensaba que el sustantivo era la sustancia.”

5.- Rulfo consideraba que el escritor tiene la misión conjunta de plantear problemas sociales y de hacer obra de arte. “Los problemas sociales -afirma- se pueden plantear de una manera artística. Es difícil evadir de una obra el problema social, porque surgen estados conflictivos, que obligan al escritor a desarrollarlo”, declaró al colombiano Enrique Santos.

Como ejemplo utilizó un tema muy conocido por él, -algún tiempo dijeron que escribía novelas para “inditos”- en sus años como editor de publicaciones en el Instituto Nacional Indigenista: “El enemigo capital del indio es la recia tensión económica, que los ataca antes que a otros grupos humanos. Es así como los organismos enfocados a ayudarlos, como utilizo la técnica del contrapunto, porque están rotos el tiempo y el espacio. Es decir, los personajes son todos muertos y los muertos no ocupan lugar en el espacio, ni en el tiempo. Quizás ni en la misma conciencia. Podría haber sido una novela explícita, pero el tema no se prestaba para ello y hubo muchas razones que obligaron al autor a no interferir en varios aspectos de la obra. Las cosas absurdas no son para discutir si están o no dentro de la lógica.” (Entrevista con Enrique Santos)

6.- Es elemental es para las mentes creativas alimentar sus obsesiones, visiones, su mundo interior. Dicho por él “Para ser escritor lo único que necesitas es cultivar la inteligencia. Yo no, he sido muy tonto.”  (Entrevista con Waldemar Verdugo)

7.- No tengas miedo de tachar. Al escribir Pedro Páramo no temió ir a contraccorriente, siguió una línea llamada simplicidad. Sobre sus contemporáneos escribió “Ellos buscaban la cultura europea mientras yo apenas intentaba acercarme a la cultura mexicana. Por eso, quizás, acuso una cierta diferencia”.

8.- Cuida la velocidad de lo que quieres lograr. Rulfo no era un escritor a quien que le interesaba publicar. Su amigo, el editor Efrén Hernández rescató varios de sus cuentos de la basura casi por casualidad para publicarlos en la revista Pan de Guadalajara. Es quizá el responsable de alentarlo en la vocación literaria, para el que consideró Hernández un “escritor nato”. Por su parte Juan dijo: “Nunca me imaginé el destino de Pedro Páramo, ni siquiera me imaginé que a alguien le interesara publicarlo; como mis cuentos, que los escribí para que los leyeran dos o tres amigos, o más bien, los escribí por necesidad, nada más”. (Entrevista con Waldemar Verdugo)

9.- Rulfo gustaba de leer crónicas de la conquista mexicana. Consideró el siglo XVI como el caldo social que conformaría este país. Apreciaba a los cronistas por su estilo directo. “He leído casi todas las crónicas antiguas, escritos de frailes y viajeros, los epistolarios, las relaciones de la Nueva España; es el estilo del siglo XVI y del Siglo de Oro. Me gustan porque están escritas muy sencillamente, es una escritura fresca, espontánea… ahora no se aprecia lo que escribieron los cronistas y relatores de la conquista, la gente cree que se trata de una antigualla aburrida, pero conforma quizás lo más valioso de nuestra literatura. Yo creo que de allí arranca lo que se ha dado en realism mágico. Dos cosas que amo es leer una crónica y escuchar música, particularmente la música de la Edad Media, del Renacimiento y del Barroco. Me gustan los cantos gregorianos, las misas, los réquiem… tengo tantos discos como libros”. (Entrevista con Waldemar Verdugo)

10.- Déjate llevar por tu intuición. La estructura final de Pedro Páramo fue “dictada por voces”, llegó a hacer cuatro versiones distintas: “Los hechos humanos no siempre se dan en secuencia. De modo que yo trato de evitar momentos muertos, en que no sucede nada. Doy el salto hasta el momento cuando al personaje le sucede algo, cuando se inicia una acción, y a él le toca accionar, recorrer los sucesos de su vida (…) Roto el esquema del tiempo y el espacio, por eso los personajes están muertos, no están dentro del tiempo o el espacio. Lo que ignoro es de dónde salieron las intuiciones a las que debo su forma: fue como si alguien me dictara”. (Entrevista con Joaquín Soler)

La ultima lección de Juan Rulfo es “El asunto de escribir es un asunto de trabajo”  que la técnica para escribir una novela es inclasificable, porque cada obra tiene la suya propia. Por ejemplo Pedro Páramo era una historia que ya tenía construida en la cabeza, solo necesitaba hallar “la forma” para trasladarla al formato literario.

*Lee aquí la primera parte de En busca de la ruta Juan Rulfo.