Lo que realmente le intrigaba en este corto viaje a la autora, era un interés personal, poder conocer aquél pueblo del que hablaba su abuela, ella que fue el último racimo de aquella familia que vivió en la época de la guerra cristera. Se podría decir que en aquél momento, en el estudio de Rulfo confluían varias coincidencias entrelazadas, un espacio de pausa en su carrera profesional donde pudo echar rienda suelta a su afición por la literatura y a la familia de Jalisco que descubrría gracias a este viaje. 

“Sí, porque hay que entender la historia para entender este fanatismo de que hemos venido hablando. Yo soy de una zona donde la conquista española fue demasiado ruda. Los conquistadores ahí no dejaron ser viviente. Entraron a saco, destruyeron la población indígena, y se establecieron. Toda la región fue colonizada nuevamente por agricultores españoles. Pero el hecho de haber exterminado a la población indígena les trajo una característica muy especial, esa actitud criolla que hasta cierto punto es reaccionaria, conservadora de sus intereses creados. Son intereses que ellos consideraban inalienables. Era lo que ellos cobraban por haber participado en la conquista y en la población de la región. Entonces los hijos de los pobladores, sus descendientes, siempre se consideraron dueños absolutos. Se oponían a cualquier fuerza que pareciera amenazar su propiedad. De ahí la atmósfera de terquedad, de resentimiento acumulado desde siglos atrás, que es un poco el aire que respira el personaje Pedro Páramo desde su niñez. Ahora, para cerrar esta plática, vuelvo al punto del posible negativismo de Pedro Páramo. No creo que sea negativo, sino más bien algo como lo contrario, poner en tela de juicio estas tradiciones nefastas, estas tendencias inhumanas que tienen como únicas consecuencias la crueldad y el sufrimiento.”  Juan Rulfo en entrevista con Joseph Summers.

El pueblo de la infancia de Juan Rulfo, es un asentamiento que data de 1567, con apenas cinco mil habitantes, que se reúnen en el kiosko -centro de la vida social- actualmente es un pueblo formado mayormente por ancianos, mujeres y niños.

El autor de El llano en llamas jamás regresaría a San Gabriel. La tierra que le vio crecer, que le vio recibir el cuerpo de su padre que fue asesinado cuando el tenía tan solo seis años. El asesino al parecer fue un hombre que gozaba de protección en su pueblo, curiosamente justo como los personajes que habitan su universo literario, murió por un pleito sobre reses.

Durante una entrevista realizada en 1981 por Juan E. González, el escritor recuerda lo terribles que fueron sus primeros años de vida: “Yo tuve una infancia muy dura, muy difícil. Una familia que se desintegró muy fácilmente en un lugar que fue totalmente destruido. Desde mi padre y mi madre, inclusive todos los hermanos de mi padre fueron asesinados. Entonces viví en una zona de devastación. No sólo de devastación humana, sino de devastación geográfica. Nunca encontré, ni he encontrado hasta la fecha, la lógica de todo eso. No se puede atribuir a la Revolución. Fue más bien una cosa atávica, una cosa de destino, una cosa ilógica”.

Rulfo advertía “Cualquier persona que intentará encontrar esos paisajes, ese origen a las descripciones no las encontrará.” Rulfo recrea en sus relatos, e incita a la memoria en sus fotografías, en esos momentos de su vida, cartografías que se basan en un cuerpo, en un mundo de muertos, un cuerpo-mapa. La creación es una actividad de ensoñación. De la mentira asegura se imagina como podrían haber ocurrido las cosas.

El viento anuncia y recrea, este sentido otro ensayo sobre este respecto escrito por Alberto Ruy Sánchez, habla del ritual del viento presente en varios pasajes rulfianos.

Mundo Visual

En este apartado, paramos en una entrevista con Fernando Herrera quien dedicó una tesis de maestría en Literatura en la Universidad de Guanajuato, al tema de analizar los lenguajes de Rulfo, el visual y textual. Su interés en Juan Rulfo, inspiró en parte mi deseo de explorar a fondo su literatura. Herrera se propusó reunir la teoría y critica literaria, analizando el mundo de Rulfo que se extendió de la literatura a la fotografía, proponiendo una lectura que va más allá de las letras.

El acervo fotográfico de Juan Rulfo consta de 7 mil negativos, que fueron tomadas con una cámara Rolleiflex, en los años treinta, antes de escribir su obra literaria. Se dice que en su biblioteca tenía más de 700 títulos sobre fotografía. Le hice un par de preguntas:

¿Cuál fue la relación con su obra más impactante que encontraste revisando las fotos de Juan Rulfo?

Sin duda la que tomó del volcán Paricutín, en el poblado de Parangaricutiro. Pienso que esta esta es una de las fotografías más importante en el robusto corpus fotográfico puesto que una de sus facetas puede resumirse en esta fotografía. Motivos que predominan en sus imágenes se encuentran en conjunción en esta foto: la ruina, el tiempo, la naturaleza muerta, la religión, hay en esta imagen muchos temas que viven, que mueren o que permanecen en estado de reposo, como el mismo volcán de este místico poblado de Michoacán.”

Volcán de Paracutín en Michoacán. Fundación Juan Rulfo.

¿Encontraste alguna constante o patrón en el mundo visual de Juan Rulfo? ¿Cuáles son?

En este sentido que te mencioné, se  relaciona con su novela. Pero hay que tener cuidado de no extrapolar, tener claro que los escenarios literarios y los espacios fotográficos no son lo mismo. Comparten temas, pero no esto no significa necesariamente que se correspondan. Rulfo siempre respetó ambos lenguajes y nunca los “conjugó”, nunca acompañaba, salvo quizá un par de ocasiones, sus fotografías de textos.

La descripción romántica de los elementos en el acervo fotográfico de Rulfo nos invita a buscar el paisaje para leerlo de otro modo. Los árboles, la luz y la sombra que bañan a sus personajes se distiende en el tiempo a través de sus retratos, se añeja como se añeja el recuerdo, y una vez ha madurado, se recurre a este como quien mide el tiempo a medida que pasa.

La involuntaria desmitificación de Rulfo sobre “El potrero del llano”

Rulfo fue un hombre reservado, que como sus personajes soltaba ciertas declaraciones que pasaban desapercibidas. En la entrevista realizada por Soler Serrano en 1977, lo cuestiona sobre su trabajo como agente de migración.

En esos años trabajó en la Secretaría de Relaciones Exteriores, donde estuvo encargado de las embarcaciones extranjeras que arribaron a puertos mexicanos durante la segunda guerra mundial.

“Los barcos, los barcos, el gobierno se apoderó de ellos (…) Eran barcos tanques, eran barcos petroleros, en la mayor parte, a excepción de uno de ellos que era el trasatlántico ‘Orinoco’, y los puso a navegar con bandera panameña. Después se hundieron dos de esos barcos. El ‘Luchifero’ que le habían puesto ‘El Potrero del Llano’ y el ‘Rhin’ que se llamó ‘Cerro azul’.”

Antes de la declaración de guerra, aseguró que el gobierno se apoderó de los barcos, para después “explotarles las galeras”, mientras que la tripulación extranjera, principalmente alemanes e italianos fueron llevados a la ciudad de Guadalajara, transitaban libremente, aunque diariamente les pasaban lista. “Habían dicho que eran unos submarinos alemanes que habían ido a hundirlos”, declaró.

Hasta este año, 2017, el Instituto Nacional de Estudios Históricos de las Revoluciones Mexicanas (INEHRM) sostiene como un hecho histórico el hundimiento de embarcaciones nacionales por submarinos alemanes en la segunda guerra mundial. Suceso que detonó en la incursión de México en este conflicto como muestran los documentos que firmó el entonces presidente José Ávila Camacho.

La silenciosa sonrisa de Juan, parece expresar; la historia como la ficción es  mentirosa como la inventada por los autores.

Fin de la ruta Juan Rulfo

Juan Rulfo en la capilla abierta de Tlalmanalco. Fundación Juan Rulfo.

Lo que realmente me intrigaba en este corto viaje, era un interés personal, poder conocer aquél pueblo del que hablaba mi abuela, ella que fue el último racimo de aquella familia que vivió en la época de la guerra cristera.

Se podría decir que en aquél momento, en el estudio de Rulfo confluían varias coincidencias entrelazadas, un espacio de pausa en mi carrera profesional donde pude echar rienda suelta a mi afición por la literatura y a la familia de Jalisco que descubrí gracias a este viaje.

Incluso un acercamiento fortuito en un momento difícil a la meditación ignaciana, lo cual relacioné con un artículo de Heriberto Yépez, donde sostiene que Rulfo debió haber asimilado aquellos ejercicios meditativos en su literatura. En este sentido otro ensayo sobre estos rituales de escritura por Alberto Ruy Sánchez, que habla del ritual del viento presente en varios pasajes rulfianos. Dos interesantes acercamientos que recomiendo leer.

Oportunidad para sumergirme para olvidar, copiando sus cuentos, encontrando el compás de aquellos cuentos, creyendo encontrarlo, haciendo un diálogo con su obra, tratando de traer a la vida a mi abuela, recordando los viejos que vi en San Gabriel, que tenían penas escritas en la mirada.

La sensación al concluir este texto, es que mi mente voló durante siete horas seguidas, extrayendo, poniendo, quitando, se acerca a una forma acabada, al menos a la que yo imaginé. Reuní todo lo que me pareció interesante abordar sobre Rulfo.

Muchas cosas sigo preguntándome, por ejemplo ¿Qué tiene de universal la obra de Rulfo que apela lo mismo a lectores de China, Alemania y México?, ¿Es la vida en esos pueblos olvidados con gentes que esperan la muerte, envueltas en lamentaciones revueltas con esperanza?

Lee En busca de la Ruta Juan Rulfo / Parte 3

Lee En busca de la Ruta Juan Rulfo / Parte 2

Lee En busca de la Ruta Juan Rulfo / Parte 1


Lista de lectura y bibliografía

“Pedro Páramo” y “El llano en llamas”, Juan Rulfo, México, 2000, Editorial Planeta

“Aire de las colinas: Cartas a Clara”, Juan Rulfo, México, 2000

“El desafío de la creación”, Juan Rulfo, Revista UNAM, 1960

“La ficción de la memoria: Juan Rulfo ante la crítica”, Varios autores, recopilación por Federico Campbell, Editorial Era y UNAM, México, 2004

“Juan Rulfo: Biografía no autorizada”, Reina Roffe, Editorial, Argentina

“Padre y Memoria”, Federico Campbell, Editorial Océano, México, 2014

“Recordatorio del Zopilote Mojado: Técnica y Psicopolítica en Juan Rulfo”, Heriberto Yépez, UNAM, 2015, consultado en http://www.academia.edu/18624414/_Recordatorio_del_Zopilote_Mojado._T%C3%A9cnica_y_psicopol%C3%ADtica_en_Juan_Rulfo_2015_

“Rulfo y Arguedas apuntes sobre una amistad”, Revista Proceso, consultado en http://www.proceso.com.mx/262450/rulfo-y-arguedas-apuntes-sobre-una-amistad

Pedro Páramo: Elogios y diatribas, Kathya Millares y Ana Sofía Rodríguez, 22 de marzo de 2015, consultado en http://cultura.nexos.com.mx/?p=7957

Material de video

Entrevista con Soler Serrano, TVE, 1977

Entrevista con Silvia Lemus, Canal 22, 1978

Entrevista con Mercedes Milá, TVE, 1986

Documental “El Abuelo Cheno y otras historias”, 1994

Entrevista a Juan Carlos Rulfo, Canal Once, 2015