Metafísica del cuerpo

Arrojados,

como dados de azar en la mesa del mundo,

creemos ser los titiriteros

de este vehículo corpóreo

que nos enraiza al Universo,

con dolores pedernales

y, en la orilla de la podredumbre,

nos arrastra con penosas despedidas

a rellenar de asistencia

las pisadas que nuestra cobardía ahuecó.

¿Por qué afirmar que hemos nacido

para disfrutar un placer, una rutina o un café?

Cuando en una multitud

ni siquiera podemos evitar

colisionar contra otro ausente.

 

¡Bienvenidos a la estética de lo imperfecto!

Donde la asimetría de nuestra sangre

nos condena al peregrinaje,

al llamado de la Eternidad,

y coagula de la carne el tabú

hasta encontrar la fuente del éter

y sabernos esculturas

que emanan luz.

 

***

 

Mediocri-canismo

Al ser humano

radicante dentro de los límites del territorio

que actualmente se le denominó como México,

todo le viene valiendo madres:

Se atasca de garnachas y le pistea un chingo,

ya hasta el culo, le pone con quien se deje (y eso),

creyéndose  el más cabrón,

– aunque a la mera hora, nomás le webonea –

pero no vaya a ser que alguien apañe más,

porque se emputa y la arma de pedo

y sino, se lo chinga.

 

Pero eso sí,

para que su virgencita chula

y sus santos católicos apostólicos

les perdonen sus siete pecados mexicanos

(atascarse, ponerle, mamonear, webonear, apañar, emputarse, chingar)

los domingos da de diezmo

lo que no tiene ni pa’ tragar.

 

El mexicano esta tan wey

que si realmente quisiera acercarse a Dios

podría englobar los 10 mandamientos en 1:

No os paséis de verga.

 

***

 

Invidencia

 

Ver:

ubicar los acordes

que le dan color a un rostro ahogado

en el instante que sepulta los suspiros;

escuchar el eco verde

que brota con sigilo del asfalto

(entre muro y muro,

o entre tacto y raspón);

sentir la hidromancia

husmear las alcantarillas;

verter imanes de luz en los huesos;

afilar el relámpago en la sombra

hasta que se despeguen de los ojos

las cicatrices

como escamas de la voluntad,

como pedazos de corteza

expulsados del tronco,

y germinen de los ojos

las raíces de un nuevo lenguaje.

 

Ver,

qué es ver

cuando las cuencas no se saben

el camino de regreso

a dónde aún espera la mirada

el pacto con la luz.

 


*Poemas incluidos en la plaquette De lo mundano y otros poemas, publicado por la editorial La Testadura. Agradecemos a la autora por las facilidades para su publicación.