Por Martín García López

Sus cenizas son lanzadas con fuegos artificiales desde una torre que las dispara, suena Mr Tambourine Man de Bob Dylan –su canción favorita-. Johnny Depp ha cumplido la penúltima petición a su amigo; le da un funeral digno de un enfermo mental, de un loco sin remedio que no estaba en el psiquiátrico sólo porque él solito consumía todas las medicinas, las que debía y las que no. Hunter, su amigo el periodista que afirmaba no ser el escritor que quería, se había suicidado de disparo. “Eso le pasa a los que viven entre armas”, dijeron. Johnny Depp sólo recuerda haberlo conocido en 1994 en Aspen, entre tumultos y gritos creados por Hunter, quien salió con una pistola eléctrica a saludar a Johnny Depp. Once años después lo despide mientras Bob Dylan canta: Hey! mr. tambourine man, play a song for me/ i’m not sleepy and there is no place i’m going to. Y se promete, como se prometieron ambos en el sótano de la casa de Hunter, mientras Johnny buscaba objetos con los cuales caracterizarse de Raoul Duke, que ambos llevarían a la pantalla, The rum diary.

Me curo una cruda como se debe, con unos chilaquiles y un huevo estrellado y me tomo mi cocacola de lata. No soy ni la sombra de Hunter S. Thompson, aunque las ojeras y la columna delaten lo contrario. Me falta una serie de drogas que a él le sobraron. Me falta un Cadillac rojo y un abogado que me aconseje “lo mejor”. Y me falta, como diría Raoul Duke: “dos bolsas de marihuana, setenta y cinco pastillas de mezcalina, cinco ácidos, y un salero medio lleno de cocaína, una galaxia multicolor de estimulantes y alucinógenos, un litro de tequila, otro de ron, unas cervezas y medio litro de éter”. Estos fueron los ingredientes elegidos para crear la novela perfecta, pero el Dr. Thompson agregó accidentalmente otro ingrediente a la fórmula: el sueño americano, y así nació Fear and loathing in Las Vegas, novela de 1971 que tiene como protagonistas a dos yonkis que serían catalogados como los héroes americanos. Dos figuras de la política de los años 60, el periodista de la Rolling Stone y arduo enemigo del gobierno de Nixon, Hunter S. Thompson, y el abogado Oscar Zeta Acosta, defensor de los derechos de los latinos en Estados Unidos, con los pseudónimos de Roaul Duke y Dr. Gonzo, quienes en un viaje al puro estilo de Jack Kerouac y Burroughs, toman Las Vegas entre drogas y alcohol. La película protagonizada por Johnny Depp, no fue la primera aparición en el cine del personaje de Roaul Duke, ya en el pasado Bill Murray había protagonizado Where the buffalo roam, película que no encuentro en línea y que mixup me promete desde hace meses.

Pero quién fue este señor Hunter S. Thompson del que tengo una cuartilla hablando. Fue el creador del periodismo “Gonzo”, que en términos más digeribles, era un periodismo lleno de subjetividad y psicodelia –fanático de las drogas y el alcohol- que convierte al reportero en parte de la noticia. No sólo la mira y escribe respondiendo a las seis preguntas del periodismo, sino que forma parte de la noticia. Su primer acercamiento a este terreno fue cuando escribió su experiencia al vivir un año con los Hells Angels y ser parte de la banda de motociclistas que tenían orgías y violaciones colectivas de las que Hunter fue testigo. Serían años después cuando desesperado por entregar un texto sobre el Derby de Kentucky, que arrancaría las hojas de su cuaderno y lo mandaría a su editor pensando que sería su último trabajo, sin saber que en esa prosa perdida y llena de latigazos a la sociedad, se encontraba el principio del periodismo Gonzo.

Hunter S. Thompson

Fue después de que Johnny Depp y Benicio del Toro interpretaran a los héroes americanos de los 70, que la fama regresó a Hunter, quien siempre dijo que quiso ser escritor, pero que nunca lo logró. Admirador de Hemingway –no sólo por los disparos en el rostro- y de Fitzgerald -no sólo por el gusto al alcohol-, Hunter se quedó con las ganas de escribir la novela americana; sería un texto que rescatará la decadencia y la alzará, lo pontificará en el absurdo y vacío de la existencia misma, el capitalismo, el gobierno Estadounidense, las guerras sin sentido y el pensamiento de que los gringos eran la respuesta al mundo como un tema irónico. El último libro que publicó fue The rum diary que fue escrito en 1959 pero publicada hasta el 2002.

The rum diary fue adaptada en 2011 y protagonizada por Johnny Depp, quien ahora era Paul Kemp, un joven periodista que era invitado a trabajar en un periódico del caribe. Es ahí donde Paul busca su identidad como autor mientras “lucha” con los poderosos del lugar que explotan a las personas. También son los principios de su rebeldía como periodista y su sentido del humor negro. Bill Murray le había dicho a Johnny Depp que una vez que “fuera” Hunter, jamás dejaría de serlo. Debe de ser por eso; la amistad y la obsesión de Depp que lo llevó a producir The rum diary. La película no fue recibida como se esperaba por la crítica, pero eso no la convierte en una mala cinta, lo contrario. Comparando ambos trabajos, Fear and loathing in Las Vegas y The rum diary, se siente al escritor rebelde y adicto a las drogas, entre caminatas torcidas y sonrisas forzadas, pero el espíritu desenfadado de Hunter es diferente. En la primera, la aventura y la experimentación guían al autor, en la segunda, el compromiso social lo caracterizan, porque deben de saber que en alguna ocasión intentó ser sheriff de Aspen, pero no consiguió el puesto porque era un político “demasiado honesto”.

De Hunter S. Tompson queda aún un universo por descubrir. Se encuentran cada tantos cuadernos tachados y rotos donde sus comentarios ácidos inundan las páginas. Como si el fantasma aun siguiera escribiendo. Lo cierto es que su influencia en el periodismo y la literatura norteamericana son notorias. Tal vez no escribió la novela que él quería, pero su talento desmedido es interpretado por actores y editores que aun intentan rescatar lo que quede de él, lo que no se hayan comido las drogas. Por ahora no queda de otra que tomarse una cerveza y fumar marihuana –lo mínimo- para ver Fear and Loathing in Las Vegas y el domingo de resaca sentarse enfrente de la laptop para ver The rum diary. Al final, las ojeras y la columna lastimada de una noche de fiestas nos pueden acercar más al suicida del periodismo Gonzo.

Tráiler de Miedo y Asco en Las Vegas:

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Tráiler de El diario de ron:

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