Texto y fotos: Eriko Stark

S/19/2017

1

El primer movimiento fue horizontal, un salto que estremeció la casa, justo en ese momento la Alerta Sísmica hizo su aparición. Salí de mi hogar a toda prisa, comenzaron a escucharse crujidos junto con objetos que se rompían. Corrimos hacia una jardinera que tenía arboles pequeños, mirábamos el edificio Cuauhtémoc de Tlatelolco, creímos que en pocos segundos se caería junto con todas las casas, pero resistieron, ni siquiera sufrieron cuarteaduras. Lo primero que se hace en estos casos es ubicar a los familiares, al saber que todos estaban bien corrí a Tlatelolco. La guardería infantil fue evacuada en el parque Santiago en la Tercera sección. Los policías cubrieron la zona para evitar que alguien robara algún niño. En las primarias de Tepito se desató la histeria. Las madres corrían por sus hijos y bebés. Todos buscaban daños (sabían que algunos edificios no resistirían semejante sismo), pero eran mínimos, nadie sabía a dónde acudir.

2

La radio fue el mejor instrumento de comunicación, los celulares perdieron la cobertura y sus baterías, apenas se alcanzaron a subir un par de videos e imágenes de edificios cayendo, nadie sabía a dónde ir, o en el caso de la delegación Cuauhtémoc, Centro y Tepito, no había luz ni internet. Se temía una réplica. Fui al mercado de la Lagunilla por víveres en caso de que no volviera la luz, la gente bebía Tequila pal susto, chupaba limones y agradecían que la estructura del mercado haya soportado ya dos grandes sismos, sin embargo, los multifamiliares que residen un lado sufrieron muchas grietas.

3

El servicio del Metro funcionaba, en la radio ya comenzaban a trazar mapas de ayuda, decidimos ir al lugar más cercano, escogimos Eugenia. Los trenes avanzaban lento, se frenaban y apagaba completamente sus luces para revisar que no hubiera daños, la gente estaba nerviosa, los camiones fallaban y todos regresaban a pie por las avenidas principales. Saliendo del Metro Eugenia la gente corría, eran las 4:30 pm y los militares ya habían llegado a la zona, había dos desastres.

Caminamos por el Eje y Eugenia, no tardamos en encontrar a un grupo organizado a punto de entrar, nos colamos. La calle era muy angosta, sólo se podían formar dos cadenas de personas por cada lado, el centro debía estar libre para que pasaran los camiones y carretillas, para ese momento debíamos rescatar a las personas. Comenzamos a cargar cubetas con escombros, llevar agua, cubetas y botes vacíos, se tenía que abrir la calle hacia la otra cuadra, en varias horas se logró abrir el espacio para crear nuevas cadenas de personas. Se rescataban personas y en otras se recuperaban cuerpos, la repetición de las acciones causaban desesperación, pero nadie se iba a ir.

4

De ese lugar se formaron un grupo de personas que fueron a División Del Norte y Zapata, en su búsqueda rescataron perros. Se debía tener fuerza y una mente serena, las cadenas de personas pasaban ropa (alguna de ellas manchadas con sangre), libros, fotografías y hasta una carta de amor. Las primeras horas fueron las más cruciales, de ellas se pudieron identificar las zonas y comenzar a crearse bordes, la comida, agua y medicamentos llegaba junto con las plantas de luz, también los refuerzos preparaban su momento de entrada.

S/20

5

Las zonas estaban en su mayoría cubierta, los policías cerraban calles y no permitían el acceso, las brigadas las preparaban por especialidad (si contaban con equipo, provisiones, eran médicos o arquitectos), la organización sufría pequeños enfrentamientos por parte de las personas al no saber qué hacer, la espera irritaba a muchos.

Todo el viaje por la calle de Medellín, Insurgentes, Condesa y Roma tenía edificios gastados, chuecos y con pequeños daños, el desfile de horrores era muy visible, para ese momento ya se contaban más de 150 muertes y las redes sociales enloquecían con información atrasada entre media hora hasta cinco horas, el golpe más duro, las televisoras y sus montajes falsos sobre una niña atrapada de nombre Frida, nadie se daba cuenta que la edición de videos eran del día anterior.

6

El lado negro comenzó en la tarde y noche. Se podía ver robos a personas que llevaban víveres a donar, personas que se apoderaban de la comida y los productos de higiene, los vagabundos y drogadictos apañando cobijas y ropa, oportunistas que iban a tomarse fotos, o personas que se robaban cosas entre los escombros. Mucha ayuda era donada en exceso y al no ser contabilizada nadie podía asegurar que iba a ser utilizada adecuadamente. En Lindavista iba a entrar la maquinaria pesada, el tiempo corre deprisa y se quiere marcar el menor número de daños aunque eso implique llevarse a la gente viva o muerta entre los escombros. Nuevamente comienza a verse una cloaca de insensibilidad y corrupción entre políticos, es como si tuviéramos el tiempo contado para salvar las vidas que podamos y después dejar que el gobierno haga su trabajo de limpieza sucia.

El exceso de ayuda comenzaba a ser visible y saturar las calles (el ejemplo más claro era en Xochimilco), la información en redes era ineficiente, la mejor forma de enterarse era yendo a los lugares y movilizar a la gente.

S/21

7

La Ciudad está cubierta, Morelos necesita comida, en el Zócalo se organizan los camiones y camionetas para llevar todo lo que puedan. Me despido de mi hermano, él viaja y yo me quedo ante la expectativa de lo que pueda ocurrir. Es momento de hacer un conteo lineal de lo que ocurrió, ya que hasta el momento se reportan 53 personas salvadas, más de 150 personas fallecidas, más de 60 edificios colapsados sin contar los edificios que ya se deben derrumbar por daños irreparables; un montaje falso en la televisión, falsos especialistas que terminaron en apuros, varias publicaciones de insensibilidad, nuevos videos e imágenes y la desafortunada entrada de la maquinaria pesada. La única esperanza que tenemos es la de saber que todos nos volveremos a encontrar.