Por David Meneses Gómez

En estos días, se va a festejar en todo el continente el aniversario de que el gran rockero Crish Colón, The Genovés, hiciera la primer gran gira Americana con sus coristas de lujo: la Pintada, The Girl y Holy Mary, junto a su banda Los Marineros, quienes llegaron a nuestras tierras con su Carabelas Tours.

Se sabe bien que esta gira fueron financiados por empresarios españoles, ya que Isabel la Caótica era una gran groupie del rockero aventurero. Las malas lenguas que siempre cuentan buenas historias, señalan un posible romance, cuando The Genovés le mostro cómo con sus huevos iba a descubrir otro mundo y nuevas emociones. Fue ella quien apoyó con la logística de su marido Fernando, El Haragán, para el gran sueño americano y la pesadilla indígena.

Fue un 3 de agosto de 1492 cuando Crish salió con muchas dudas, del Puerto de Palos, algo cansado, de Huelva, con la firme intención de descubrir una ruta comercial más corta para llevar sus música todo el mundo, el riesgo de encontrar el fin del mundo de su carrera musical era real, pero un viaje largo lejos de su esposa fue una gran motivación.

Javier Gurruchaga y la Orquesta Mondragón hacen una breve reseña de esto con “El huevo de Colón”:

Quinientos años llevo

parece que fue ayer…

batiendo el mismo huevo

al coro de Fernando y de Isabel.

Poco antes habían llegado rumores de que un rockero danés Leif Eriksson, quien era el líder de la banda The Vikingos, pero no tuvo tanto éxito, ya que el público no lleno sus breves conciertos, y se perdió en el hit parede de la historia.

Vestido de almirante

y a golpe de timón

la lengua de Cervantes

iré de México a New York.

Y fue así como estamos a punto de celebrar la gran gira americana, inolvidable, donde el rockero se llevó nuestros corazones, nuestro oro, nuestras mujeres… para traernos grandes emociones y paludismo, peste, lepra, fiebre tifoidea, tos ferina, difteria, sarampión, varicela, la rabia canina, y la viruela.

Sin embargo, fue otro italiano quien se llevó el crédito en el paseo de la fama, ya que Crish murió solo y en la pobreza, como otros músicos, mientras Américo Vespucio, con su cover de “America is now”, se quedó con las regalías de los éxitos comerciales.