Por David Menéses Gómez

Era callejero por derecho propio;

su filosofía de la libertad

fue ganar la suya, sin atar a otros

y sobre los otros no pasar jamás.

Callejero, Alberto Cortes.

Hace días en diversos medios apareció la noticia que Pemex había descubierto un importante yacimiento de gas y petróleo crudo ligero (o sea que no estaba tomado, solo medio borracho) en Ixachi –el más importante en los últimos 15 años-, cerca de Cosamaloapan, Veracruz, con un volumen de mil 500 millones de barriles diarios según dijeron las notas de diversos periódicos, equivalente a más o menos el consumo de cerveza en un bar el fin de semana.

Según dijo nuestro comandante supremo, Gelboy Peña Miento: “Este hallazgo es el más importante realizado por Petróleos Mexicanos en campos terrestres en los últimos 15 años”, interesante que sigan apreciando yacimientos y desapareciendo personas.

La noticia me emociona y me hace recordar al presidente llorón, aquel que quiso defender el hueso, el peso como un perro, don José López Portillo, de Sasha Montenegro ( la legitimidad de su apellido se comprueba en sus películas) quien dijo alguna vez, en los tiempos de bonanza petrolera:

“Tenemos que acostumbrarnos a administrar la abundancia.”

Sé que no estamos tan bien como en aquel sexenio, pero creo que es tiempo de ir pensando con nuestro primer millón, aunque siempre nuestro lideres peroleros se adelantaron al suceso y comenzaron a vivir como gente del primer mundo, a comer caviar con tortillas, a tomar champagne en vasito desechable, incluso algunos mexicanos comer diario.

Nuestro prócer presidencial lo dijo alguna vez:

“En la época actual, los países pueden dividirse entre los que tienen y los que no tienen petróleo. Nosotros lo tenemos.”

Así que debemos decidir con clama qué haremos, si queremos más obra pública, más sistemas de salud, más seguridad o pagar para salir en mas películas como Coco, las del 007 o todas las narco series.

No dejemos nuestra riqueza en manos de unos pocos, que nos pase como cuando vamos al cine al 2×1 y nos ensartan con las palomitas, piensen en lo que dijo don José:

“Ya nos saquearon. México no se ha acabado. ¡No nos volverán a saquear!”

Y si nos saquean, frijoles para calmar el hambre.

Quizás algunos enemigos del estado piensen que de las ganancias de Pemex no nos tocara nada, que solo es una cortina de humo, que se lo van a chingar los lideres petrofeos, que lo van a invertir en la economía nacional… de otros países, que con los costos de transformación de los derivados del petróleo nos saldrá más caro, en fin, la generación Timbiriche pensamos que “somos uno mismo uoh uoh uoh uoooh uoh uoh” o como bien lo sabía JoLoPo:

“La solución somos todos”.