Ricardo Zamora Jacobo

Desde mundos narrativos que nos llevan a la vida parisina de 1890 por medio de un biopic hasta el mundo de la moda de Paris en la actualidad a través de una comedia, son parte de lo que nos ofreció el año pasado el tour número 20 de cine francés compuesta por siete cintas que ofrecieron un espejo para la sociedad mexicana sobre la discriminación por la libertad de preferencias sexuales, así como aquellos arraigados y que no aceptamos pero que existen como el racismo y los efectos culturales de la migración. Mostrándonos historias tan comunes como el peso de un secreto familiar o el apego hacia la madre, pero que se nos muestran con una intensidad tal, que ya sea si eres un cinéfilo o quieres disfrutar de buen cine, no queda más remedio que apreciar estas cintas europeas que apenas nos embarran en las salas de cine comercial.

En la provincia francés de Vandea existe un camino de 4.5 kilómetros peculiar y peligroso, pues quienes lo cruzan solo tienen 2 oportunidades al día cuando la marea de Golfo de Burnef lo permite. Conocido como el paso de Gois, la best seller Tatiana de Rosnay lo utiliza como escenario de un trágico acontecimiento ocurrido 30 años atrás en la familia Rey y que el cineasta Francois Favrat adapta para el drama de Boomerang en la pantalla grande. La esencia es que ninguna sombra cubra el esfuerzo de pronunciar la memoria de un familiar olvidado y Antonie Rey lleva años intentando vivir con el peso de haber olvidado el rostro de su madre. Ya sea por un trauma arraigado desde la niñez o por la crisis existencial del ser humano al cumplir una década más de vida, tiene la tarea de descubrir lo ocurrido a su madre aunque esto signifique deteriorar la relación con un padre autoritario o una abuela con una aparente falta de memoria.

En Lolo, el hijo de mi novia se nos muestra a una mujer de cuarenta tantos sumergida en una mala racha por las relaciones amorosas. La comedia que nos propone Julie Delpy (la recordaremos en Hombre lobo americano en Paris) como directora, guionista y encarnando el principal personaje de Violette al lado de Dany Boon (Joyeux Noël: 2005 y Bienvenue chez les Ch´tis: 2008) como su nueva pareja Jean-René (JR), así como con el joven actor nominado a los Premios César de Francia Vicent Lacoste (Hipócrates:2014) quien interpreta a su hijo Lolo y que funge como el antihéroe de la historia, pues se dedica a cometer desde el anonimato, una serie de aberraciones para perjudicar la estabilidad amorosa de su madre. La decepción de Violette por “importar hombres a Paris”, se encrudece ante un argumento secuencial in crescendo de Lolo, quien evita a toda costa que los privilegios que le ofrece la clase burguesa del mundo de la moda auspiciadas por su madre peligren ante un intruso. El malcriado Lolo, que nos expone un serio caso de trastorno edípico, aprovecha esa discriminación del antagonismo capital-provincia para arremeter acciones tortuosas en contra de JR.

En La estudiante y el señor Henri, la línea argumental es sobre negarnos a ser vencidos para alcanzar nuestros sueños por más adversidades se nos presenten, incluso si surgen desde el apoyo patriarcal. Constanza es una joven con talentos sin pulir para tocar el piano y en la búsqueda de ser aceptada en la Universidad y Henry por su parte, es un viejo gruñón que busca a toda costa en que su hijo se divorcie de su esposa. La sensualidad mostrada por la actriz Noemie Schmidt nos revela ese sacrificio que debemos hacer para alcanzar nuestros sueños, pero que la moral positiva prevalece ante todo para terminar haciendo siempre lo que creemos que es correcto.

Dentro de las siete películas de este tour Señor Chocolate es la producción más esperada por la gran recaudación y permanencia en la cartelera que logró en Francia durante su estreno. Aborda la historia del migrante cubano Rafael Padilla interpretado por Omar Sy (Intouchables: 2011) que llegó a Europa en 1890 como sirviente del terrateniente Patricio Castaño. Con sus dotes histriónicos comenzó actuar en circos hasta que el payaso británico George Footit (interpretado por James Thiérrée, nieto de Charles Chaplin) lo descubrió para emprender juntos los nuevos parámetros del clown y el arte noir en los escenarios cómicos franceses. Un capítulo de la frialdad de una sociedad liberal que se daba a respetar por su Belle Époque pero que su apetito colonial marcaba la gran discriminación por las personas de color tanto dentro y fuera del país. Padilla intentó sobresalir no solo en recibir cada noche una patada por un payaso blanco con el fin de divertir a las selectas audiencias que acudían al Nouveau Cirque, sino que fue más allá al interpretar a Otelo de Shakespeare para un público que no estaba preparado para ello. De esta manera el director Roschdy Zem basado en la biografía de Gerard Noiriel, logra traernos esta historia trágica y de éxito que fue olvidada por mucho tiempo de los anales del arte y como si fuera poco, todavía se dio el lujo de mostrarnos los inicios del uso de la cámara por los hermanos Lumiére. ¡Bien acertado!

Debemos aprovechar las visiones de otras culturas que nos ayuden afrontar las problemáticas en boga como la migración cuando los políticos tildan de temor o desinterés para no hablar sobre ello en los momentos más cruciales. El séptimo arte galo nos maravilla para escapar, aunque sea por 3 semanas cada año, de la monotonía de las carteleras cinematográficas; aunque algunas de estas cintas se han proyectado meses después en varias salas de cine a lo largo del país, aunque también con poca permanencia en la cartelera. Aprovechemos que esta edición del tour se prolongó en tiempo, espacio y cartelera para ampliar nuestra visión sobre las problemáticas de nuestra realidad contemporánea.