Por David Meneses Gómez

Eran los años 80 y la música disco cedía su lugar a la balaba romántica, en la pantalla de “Siempre lo mismo” con Raúl Velasco aparecía un mesías de cabellos largos y barba al frente de un grupo de “niños” o “Los Bukis” en lengua yaqui.

De toda la magia que nos dejaron los Beatles mexicanos, (Véase Tratado académico sobre la influencia de Los Bukis en la música clásica: antecedentes históricos-cómico-mágico-musicales), destacan de ese repertorio “Yo te necesito”, donde cuatro jóvenes vestidos de blanco y frente al público de la Catedral de la TV mexicana cantaban:

“Yo te necesito

a cada momento solo pienso en ti

lo digo y lo grito

tan sólo eres tú lo que me hace feliz”.

Y la magia sonaba en la creatividad y entrega del mejor panderero de toda la puta historia mamalona… es decir, las notas celestiales tocaban a las puertas del cielo gracias al arcángel José Javier Solís.

Al tiempo repitió esos movimientos muy parecidos a la gracia que tiene una tamalera por mantener la llama del amor a la gula, se repetían en la sinfonía romántica “Presiento que voy a llorar “.

La mano derecha sacudió el pandero como un joven adolescente en su habitación…

“Presiento que voy a llorar al partir

pues pronto tendré que alejarme de ti

quisiera detener el tiempo

cuando te contempló muy cerca de mí”.

Como dicen en el medio, no hay papel pequeño y ese hombre que movía la mano como troll en face, nos transmitía las notas de este instrumento, la historia mundial ha recomido su influencia por la forma en ejecutar con ese combinación vibratoria/oscilatoria/telúrica/romántica, pues llegó a cimbrar el Muro de Berlín, en México fue repetido casi a su perfección en el embarazo y robo de urnas del fraude del 88, se sabe que Diego Armando Maradona vio en el “La mano de Dios”  para su famoso gol, Julio Cesar Chávez capto su fuerza para depurar su técnica boxística, su poder llego hasta otros lares donde nuestro salvador Gokú lo tomó como enseñanza para su Kame Hame Ha.

Eran otros tiempos, donde lo viral era ver la tele y comprar Notitas Musicales y Furia Musical.

Tristemente como dijo José Alfredo: “Se me acabó la fuerza de mi mano izquierda”, y el prodigio del pandero José Javier Solís dejaba al cuarteto de Michoacán. Aquellos movimientos del pandero, parecidos a los de un taquero preparando los del pastor, ya no se repitieron pues Sir José dejó a la agrupación para volar solo cual Ícaro.

La historia perdida del pandero, que apareció quizás en Mesopotamia y cuya etimología surge del griego bizantino πανδοῦριον (pandoũrion) le debe su fama y gloria tardía a Javier José Solís de Los Bukis.