Por Mixar López

 

Lorde

Melodrama

Tiene veinte años y se acuesta en llamas. Cuatro años después del lanzamiento de Pure Heroine, la artista neozelandesa Lorde vuelve con algo igual de adictivo: su nuevo álbum Melodrama. Este disco de cuarenta y un minutos de duración —producido en conjunto con Jack Antonoff— comienza con la siguiente escritura: “Me maquillo en el coche de otra persona / Pedimos diferentes bebidas en el mismo bar.”, ¿lindo, no? Pero no se dejen engañar: Melodrama no es el típico álbum “romántico adolescente”. Por el contrario, la última producción de Lorde es un trabajo reflexivo, maduro y ¿divertido? que expresa los perturbadores pasos en falso de una joven, las segundas conjeturas, y la confusión emocional que definen esa difícil transición de la adolescencia a la adultez. En muchos sentidos, el álbum es una continuación natural de Pure Heroine: (droga pura, papá).

 

Björk

Vulnicura

Björk se pandeó un par de veces mientras daba las primeras entrevistas sobre su nuevo álbum, Vulnicura: “No puedo hablar de él, no es que no quiera, no trato de ser difícil con la prensa… pero, realmente está todo ahí dentro”.

​Después de escuchar atentamente este álbum, es fácil entender, por una vez, de dónde viene la famosa, excéntrica, inescrutable (y “estraña” a lo Paty Chapoy) compositora islandesa de cuarenta y nueve años; sabemos que algo se rompió en ella. No hay misterio para el álbum, no hay código lírico que descifrar, no hay aplicaciones para iPad o refuerzos visuales o elaboradas historias de fondo necesarias para entender su significado. Vulnicura habla por sí mismo, y lo hace de una manera devastadora.

 

Sade

The Best of Sade

Para cuando este material fue lanzado en 1994, algo inesperado sucedió. El trabajo inicial de Sade se convirtió en “clásico” y las grabaciones posteriores no pudieron nunca mejorarlo. Ese sonido intemporal, y una clase siempre lucida y sensual, urden a Sade Adu y a su banda en una trama de culto. Al igual que los Grandes Éxitos de Al Green, The Best of Sade no resta valor a sus álbumes originales, funciona como un “marcador de tiempo” en su carrera —pero no es el final del acto—. El comportamiento de la “princesa de hielo” y sus voces sensuales, funcionan perfectamente para los singles de mediados de los 80, de aquellos temas transmitidos en la radio como “Smooth Operator” y “Your Love Is King”. Las canciones del segundo álbum Promise (1985), parecen menos agudas, afianzadas y secuenciadas para una compilación; el “The Sweetest Taboo” y “Never As Good As The First Time”, ambos sensoriales al desliz musical, conservan su fuerza aquí. Las canciones de Stronger Than Pride (1988): “Love Is Stronger Than Pride”, “Nothing Can Come Between Us” y la gran “Paradise” se ven beneficiadas por el trabajo magistral de Ian Cooper. Este set también incluye temas del CD Love Deluxe (1992), incluyendo “Kiss of Life” y “No Ordinary Love”. Como bonus track, The Best of Sade también contiene un raro cover de “Please Send Me Someone To Love” de la banda sonora de la película Filadelfia (1993).