Por David Meneses Gómez, el Güerito tapatío.

La sombra de Maximiano de Habsburgo, aquel emperador francés de sueños libertarios y una linda esposa (hay mamá Carlota), quien fue muerto por órdenes de Don Emito Juárez después de luchar por la presidencia de la Res-publica Mexicana, tuvo un descendiente casi directo en nuestro país, que muchos años después puso en jaque al Juarismo. Se trata de Maxiloco Valdés de Absurdo, por lo cual y en natalicio del “Ya casi (emérito) de las Américas” o cualquier otro equipo recordamos su fusilamiento en manos del poder televiso.

Eran los años 70 del Imperio televisivo y en un lugar bien manchado había un   pilar del humor mexicano, un general de la risa, Ensalsadamente loco, héroe de mil batallas y descendiente de una familia de valientes soldados del humor, entre ellos Tin Tan (y su carnal  Marcelo) y Ron Ramón ”El mil rentas”. Logró detonar en el “El show del Loco”, una inocente broma por el cual fue censurado, so pena de muerte, propinada a Don Benito Juárez, nombrándolo: Don Bomberito Juárez en los tiempos del presidente el “Pelón Consuelas” don Luis Te Chingaría Álvarez.

El cañonazo de humor fue así:

“¿Quién fue el presidente bombero? Pues Bomberito Juárez. ¿Y quién lo ayudaba? Su esposa, Manguerita Maza de Juárez”, dijo el cómico en “El show del Loco Valdés”. Era 1972, el año de Juárez, ser mítico y casi intocable, después de que sus biógrafos lo blanqueron como a Michael Jackson.

Según su nieto, Iván Valdés, asegura que sólo recibió una llamada de atención de la Secretaría de Gobernación, imaginándonos qué clase de “llamada” le hicieron: “Mi abuelo reconoció que había sido una broma ofensiva y recitó en su programa una epístola de Benito Juárez que termina con la frase ‘el respeto al derecho ajeno es la paz’, y ya no pasó a mayores”.

Es bien sabido que Bomberito Juárez adaptó su famosa frase del fosil-losofo Immanuel Kant, quien escribió una frase similar en su ensayo “Zum ewigen Frieden” (Sobre la paz perpetua): “la injusticia cometida se ejerce únicamente en el sentido de que no respetan el concepto del derecho, único principio posible de la paz perpetua.”, así que digamos Juárez no la copió, le dio barrio, la hizo suya, o en estos tiempos, supo compartir el meme, así un grande entre los grandes de la literatura mexicana Jorge Ibargüengoitia tomara una postura bastante ingeniosa respecto a este incendio citatorio : “Por supuesto que la paz es el respeto al derecho ajeno, en eso todos estamos de acuerdo. En lo que nadie está de acuerdo es en cuál es el derecho ajeno”.