Por David Meneses Gómez

¿Qué es el sexo?

Según los teóricos masturbistas, es la democracia perfecta, ya que tanto goza el que está arriba, como el que esta abajo.

¿Duele la primera vez?

Según los datos del INEGI, la mayor cantidad de votantes serán jóvenes, por lo cual para muchos será su desfloración electoral, aunque algunos ya se han hecho chaquetas en la prepa e incluso algunos ya lo han hecho. Otros incluso han colaborado en elecciones escolares así que la respuesta es NO, no duele la primera vez, duele cada sexenio.

¿La masturbación es mala?

Hacer justicia por propia mano no es pecado, de hecho habrá muchos independientes que lo hacen solos, como la Niña Bien del ITESO, Pedro Kumamoto y otros que se han metido con todos, como el PEJ. Así que el autoerotismo electoral, hacerlo solo o por la vía independiente, no es malo, aunque tampoco es la mejor opción. También es mentira que salen pelos en la mano, solo que a muchos políticos les salen garras y uñas.

¿Derecha o izquierda?

He ahí la cuestión, ambas son buenas y dan cariños. Muchos electores se juran de derecha, pero solo son residuos del sistema opresor y muchos más se jactan de revolucionarios, pero a la mera hora son pasivos. Depende del empuje y las ganas, se vale hacer el paso de la muerte también o cambiar de partido.

¿Se debe usar protección?

Sí, aunque no sirve de mucho, ya que por todos lados nos va a tocar una spotiza… hasta el fin de la campañas y después todo lo que se no venga… las Enfermedades de Transmisión Electoral o ETS, son muy contagiosas y se debe de estar preparado para lo peor, desde pequeñas llagas, comezón, puntos rojos y tricolores hasta la muerte.

¿El tamaño importa?

Pues entre más larga cansa más, pero no da más placer y es más difícil donde meterla, así que acomódese pues los tiempos electorales van para largo.

¿Cuáles son los juguetes más usados?

Los dildos o consoladores electorales para dedearnos con promesas puteras, los látigos del desprecio por el pueblo, columpios para pasarse cogiendo de un puesto a otro, vibradores encuestadores para calentar al pueblo, antifaces para hacernos fantasear con promesas, anillos vibradores para que todo el miembro electoral se mueva más, aceites y lubricantes para que se nos resbale toda la mierda de las campañas y nos entre toda y masturbatones para fingir que tenemos buenos candidatos que nos quieren y nos complacen.

 

Al final, como dicen, la política es para los “malcogidos”, políticos frígidos que se dedican a cogerse al pueblo por su impotencia electoral.