Por David Meneses Gómez

Y bueno, yo quiero iniciar este recital columnístico poético con un poema a la madre…

“Los otros candidatos

se ríen, se burlan,

se meten conmigo,

y a poco me acusan

de desvió de recursos

que viene a la fiscalía;

y todo, porque ando

con tiras y sucias promesas.

Mamá, soy Candidato;

y sí haré travesuras.”

Pues la fiesta por el Día de las Madres seguramente hará que nuestros Candys presidenciales y moleros saquen sus más nobles sentimientos y siendo a diario recordada su progenitora, se vestirán de bellos angelitos para hacerle creer a la gente que sí tienen madre y que solo hay una.

Ya lo decía El Gabo en cierto libro:

“…si yo hubiera sabido que mi hijo iba a ser presidente de la república, lo hubiera mandado a la escuela…”

El otoño del patriarca, (1975) García Márquez.

Pues pasado el Día del Niño, ahora estamos en el festejo más festejado, (valga la redundancia), en México, la madre aquella que Octavio Paz se refería con peculiar cariño en El Laberinto de la Soledad:

“¿Quién es la Chingada? Ante todo, es la Madre. No una Madre de carne y hueso, sino una figura mítica. La Chingada es una de las representaciones mexicanas de la Maternidad, como la Llorona o la “sufrida madre mexicana” que festejamos el diez de mayo. La Chingada es la madre que ha sufrido, metafórica o realmente, la acción corrosiva e infamante implícita en el verbo que le da nombre. Vale la pena detenerse en el significado de esta voz.”

Y es que esa es la Madre de los candidatos, porque todos son y serán hermanos de la misma, pero con mucho amor, porque solo el amor de una madre tan madreada como aquella de la clase política puede tener unos hijos de la… ¿se imaginan tener un hijo que sea político? Ya lo dijo Palillo:

“Malditos políticos abusivos, rateros lacras, pulpos chupeteadores, pocalucha, debería darles vergüenza robarle a los infelices, qué escasa madre tienen, nacieron en incubadora descastados…”.

Pues los suspirantes a cargos públicos (queriéndonos cargar toda la…) recurren a la frase de Jack Nicholson para este día:

“Mi madre nunca vio la ironía en llamarme hijo de puta”.

Lo más sano para no dejar huérfanos a estos jóvenes con ilusiones será recordad la frase de Cordell Hull.

“Puede ser que Somoza sea un hijo de puta, pero es nuestro hijo de puta”.

Así que festejamos con hondos abrazos a “nuestros hijos de puta”, que también tiene madre.