Por Iván Gallardo

Urbano Ortega Mata es de esos artistas que sólo con mirar un par de sus obras o escucharle hablar, uno sabe que debe venir de algún lugar particular como lo es Tijuana.

Abrasiva, de corte agreste y a veces hasta filosófica, su obra toca temas de la vida dura pero diaria de los personajes en la frontera, a través del ojo del artista que nace y habita en ella, con todo el peso emocional y la perdida de sensibilidad natural que esto conlleva.

Multidisciplinario y conocedor autodidacta bohemio, Urbano explora la inusual identidad de la ciudad fronteriza considerada la más visitada del mundo y la quinta ciudad más violenta del mismo, en presentación de un simpático formato cómic que hace las veces de una forma de nota periodística sin censura que ya le ha valido que algunas de sus obras sean rechazadas y por ende solamente lanzadas de manera independiente; una dualidad de reportajes y ficciones, todas ilustradas.

Elaborando su primer cómic en 2014, colaborando ya de planta en VICE desde 2017 y un volumen y ritmo de trabajo personal en crescendo, Urbano Mata está ganando rápidamente un espacio entre la generación de nuevos artistas tijuanenses de nivel internacional, que se dedican a retratar la vida moderna en una ciudad fronteriza precisamente.

A pesar de ser un estilo caricaturesco y agradable, los temas son sórdidamente reales y crudos. ¿Cómo funciona esto?

Urbano: Eso sí completamente lo saco del cine, estudié una madre de cine. En el cine la gente es “bonita”. Visualmente es bonito, el tradicional, el que me gusta, para poder contarte algo te quita el peso de que tengas que ver algo culero, más bien te cuenta lo culero pero te deja que veas algo bonito. Y lo haces más sencillo, mucho más digerible. Es para hacerlo más fácil.

Bien se dice que una parte del artista se queda plasmada para siempre en cada una de sus obras. ¿Podrías contarnos qué es lo que hace Urbano Mata para dejar lo suyo plasmado en sus historias?

U: La neta intento hacer nada. En el cómic intento que no sea así. Intento verlo y pasarlo como lo vi. Eso es lo que sí intento. Últimamente en lo que estoy trabajando no es tanto así y de hecho es directo de mi vida. Al chile lo que yo tripeo. Pero trato de no meterme yo, si es sobre otra persona trato de que sea su rollo: “Esta persona es así” y yo nada más lo vi, es casi como una nota periodística, en mi caso el filtro es el dibujo, mi gráfica.

Tijuana siempre ha sido un lugar de historias impactantes, muchas veces incomodas de contar. Pero en una generalidad con tema fuerte. ¿Cómo mantienes tu acervo fresco y cómo decides cuáles historias haces?

U: Soy bien callejero. Vivo, nada más. Conozco gente y meto a donde tenga que meterme y averiguo. Tiene mucho que ver eso de la sensibilización y aquí a veces se repite tanto el pedo que prefiero de repente mejor dibujar otra cosa como ir a comer o lo que sea. Creo que es eso, estar despegándose una madre y creo que todos lo hacen. Por eso en Tijuana la juventud es cómo es, es drogadicta y alcohólica, es lo que nos toca y la neta te harta esa mamada. Si estás pegado a la realidad te vas a hartar si la estás viendo muy de cerca, entonces sí es mejor drogarte y agarrar cura.

En algún momento hiciste poesía con Danee & Friends, un colectivo de hip hop aún activo. Poesía callejera si así lo quieres. ¿Qué de aquel trabajo se tradujo a tus dibujos y qué dejaste atrás?

U: Estaba trabajando en un libro de poesía gráfica y eso sí viene completamente de eso. Y no es poesía post-moderna, es poesía en rima, así directa. Eso es lo que se queda de ley, a mi me gusta la rima, me gusta un putero, y se me hace de las cosas más perras. Todavía lo hago, y en comic o en canción, pero la rima es parte de mi vida. Me gusta esa madre 100%.

Eres un artista fronterizo. ¿Qué es lo que te piden las plataformas y cuál es tu relación con ellas?

U: En plataformas sólo he jalado en VICE, todo lo demás es auto-publicación y me vendo yo como puta. Me piden eso, que sea fronterizo. Que no escriba sobre lo que quiero si no lo que veo. Esas historias que se ven y que están aquí, eso es lo que piden y que solamente tiene esta ciudad. Es algo bien criminal y horrendo pero a final de cuentas estamos tan desensibilizados que ni lo vemos así. A veces es hasta cómico, aunque sea la cosa más culera de repente hasta te da risa por la costumbre. Es como ver putas, he visto tantas putas que me meto a un congal y me aburro. Ya es mucho.

¿Nos puedes contar sobre la historia y la anécdota del cómic del destino de un padre mexicano?

U: Ese de hecho lo hice cuando me divorcié y no veía a mis hijos. Empezó como eso y luego me encontré un tabloide que decía que habían matado a un niño mientras su papá compraba drogas y junté las dos, un popurrí. La primer parte soy yo recogiendo a mi hijo después de jalar y la segunda es la mierda que se vive aquí. Y me lo patearon por eso, porque lo de aquí uno lo ve y está tan hecho mierda por dentro que le vale madre, lo puede dibujar y no sientes nada, es como “Oh, mataron a un niño, otro más” y a quién le importa.

Lo rechazaron porque decían que sobre-explotaba la situación del mexicano. Que bueno, sí es así, pero lo que yo sigo diciendo es que VICE de cualquier manera hace eso, de cualquier manera sobre-explota la miseria y no está cool pero si lo tienes que hacer por una feria, yo lo hago, la neta no me importa mucho. Todos los demás lo hacen y no tengo ningún problema moral con ser una puta.

¿Qué sigue para Urbano Mata como el artista multifacético que es?

U: Lo que sigue es conseguir publicar libros, algo más grande, más serio, eso se me haría bien perro. Hacer cosas con más peso y que no estén atadas a una plataforma, que fueran mi rollo y hacer algo valioso. La frontera, la poesía y mi vida, algo así. Ya mandé todo el PDF de un libro que voy a sacar, se nombra “Batalla invisible” por ediciones Hungría y que supuestamente sale en unos meses, se había atrasado pero está por entrar a imprenta e irse de gira a venderse. Supuestamente el libro se estrena en Londres en el festival ELCAF East London comic art el 22 de Junio.

 

Contacto y obra de Urbano Ortega Mata: