Por David Meneses Gómez

“Poesía es la unión de dos palabras que uno nunca supuso que pudieran juntarse, y que forman algo así como un misterio”. / Federico García Lorca.

Imaginase usted que un día comienza escribir, quizás porque tiene pocos amigos, muchos vicios o mal de amores, y le da la locura de componer unos versitos. De pronto la gente le dice que le gusta como escribe y usted, un extraño ente, decide que será poeta. Entonces asume la gallardía (y pedantería del oficio), toma su libreta y se lanza al mundo con un cuaderno cuya portada refleje su singularidad. Ahora es poeta; puede ir por la vida jugando con las palabras, tener siempre el regalo perfecto (ya que usted es poeta y su obra un tesoro). Comienza a acudir a los círculos literarios y su singular geometría, donde muchas cosas son cuadradas y otras no tiene un buen ángulo crítico y la mayoría de estos acaban trazando una curva en su camino. Puede asumirse como poeta vanguardista, tradicionalista, innovador, romántico, luchón, antisistema, underground, feminista y varonista, todo al mismo tiempo, eligiendo el verso libre por… puro gusto.

Después de canturrear por varios eventos y asumir ese aire de ser un mago de las palabras comienza a descubrir que hay muchos poetas, demasiados y poca poesía, entonces las lecturas son un reto y su obra un misterio, ya que siempre está trabajando en algo, quizás en nada. Pero usted es poeta y es válido decir esto. Pasan los años y usted descubre que su obra cumbre “Ma, me, mi, mo, mu” ya no tiene la trascendencia que tuvo aquel día con los vagabundos, recuerda que siempre puede suicidarse y pasar a la posteridad, aunque también asume su cobardía para matarse.

Así un día llega a su casa, debajo de la orden de desalojo y cubierta por las amenazas de los cobradores con el siguiente texto:

“Dice la historia que en una ocasión, los poetas, Pablo Neruda y Federico García Lorca, fueron invitados a dar una conferencia a un pueblo, pero llegada la hora del recibimiento en la estación de tren, nadie los recibió, así que por su cuenta llegaron al lugar dónde se realizaría dicho evento, donde las personas les comentaron que no los reconocieron porque esperan verlos como poetas, a lo que Lorca dijo: Somos de la poesía secreta.”

Después de leer este papelito sin remitente, usted sabe que ahora y sin que usted lo supiera, todo el tiempo ha pertenecido a la Poesía Secreta, así que por eso no es tan conocido y quizás solo le basta que un buen día llegue a la estación correcta para que los descubran y admirados digan “Mirad, un poeta, cuidado con vuestra cartera”, o lo comiencen a invitar a encuentros poéticos secretos, tanto que ni la gente se entera o bien gane alguna de las becas poéticas, o le den su Uber Poético, o mejor aún, sea el candidato independiente poético, ya que todo puede pasar, recuerde que es de la Poesía Secreta, la mayor organización criminal del mundo. Mire a su lado ahora mismo, quizás otro miembro de esta orden lo esté mirando…