Por Cinthia Villar y Virginia Gómez

En la búsqueda por nombrar la realidad de ser un mexicano contemporáneo, la banda jalisciense Cienfuegos se aventura en el mundo de las expresiones del jazz y la música instrumental post moderna para comunicar un mensaje. Para tratar de dilucidar una realidad que no tiene nombre.

El pasado 27 de mayo tuvimos la oportunidad de platicar con el grupo luego de su presentación en el Tijuana Jazz & Blues Festival 2018, que se llevó a cabo en la explanada del Centro Cultural Tijuana (Cecut). Esa ocasión la siempre polémica ciudad fronteriza vibró con la 7ma edición del festival que duró dos días y que contó con la participación de diez agrupaciones musicales que sus propuestas iban desde el big band, el latin jazz y el blues eléctrico, hasta la música de Cienfuegos.

Paco Pérez-Rul, guitarrista y uno de los fundadores de la banda, resalta durante la charla que efectivamente lo que ahí se presenta “no es música para toda la gente, para las masas o mainstream”, pero, a la vez, contrasta diciendo que “tal vez sí, es una música de minorías, pero es una música para todos, ya que habla del día a día”, lo que para ellos tiene valor: la creación artística, su mensaje y su entrega en el escenario, por medio del proceso de comunicación y comunión que establecen con todos sus públicos.

En el recorrido del festival, nos encontramos a Paco y Chen Quintero -saxofonista barítono del grupo-, y nos platicaron sobre la realización de su segundo disco, sobre sus labores artísticas, sus objetivos como grupo y qué tan difícil o no, es hacer jazz en México.

La banda la creó Paco en el 2014, con Fernando Franco y un bajista. Después se integró Chen y estuvieron intentando con varios bajistas hasta que encontraron a Carlitos Rolón. Como última adición llegó Sara Ventura, en el sax alto.

De la banda nos llama la atención que está una chica, ya que vemos la falta de participación de más mujeres en la música en México, especialmente en el jazz, o en el caso del rock, cosa que les hacemos saber, ante la duda, Paco resalta: “Claro que son minoría pero hay una avanzada de mujeres a las cuales su sensibilidad, su talento y su discurso las hace diferente. Las mujeres ven el mundo desde distintas aristas”.

Chen agrega que “ahí en Guadalajara hay varias chicas saxofonistas y Sara, no es porque sea mujer, sino que es un excelente músico, tiene un sonido padrísimo. Su participación ha sido añadir texturas diferentes”.

Durante la charla nos preguntamos si Sara también estará en la búsqueda de expresar lo que es ser una mexicana contemporánea. Si con su música estará buscando hablar de su realidad*.

¿Por qué Cienfuegos?: “El nombre está basado en el personaje de Ixca Cienfuegos, personaje principal de la novela La región más transparente, del escritor Carlos Fuentes”, nos cuenta Paco. Y por su cara y el tono de su voz, entendemos que le emociona el significado, pero que ha tenido que contestar esto en más de una ocasión.

Recientemente terminaron la grabación de su segundo disco Bestiario Sonoro, que sigue a su disco homónimo Cienfuegos. La realización de Bestiario Sonoro fue posible gracias a que se hicieron acreedores a la beca del Programa de Estímulo a la Creación y al Desarrollo Artístico (PECDA), lo cual les permitió hacer la grabación en GF Estudio, bajo el sello de Ropeadope, disquera originaria de Nueva York, especializada en jazz y música creativa. La disquera cuenta con una filial en la Ciudad de México que dirige Todd Clouser y Hernán Hecht de la banda A Love Electric, quien, por cierto, cerró el Tijuana Jazz & Blues Festival con una presentación de poco más de una hora.

“Ropeadope se encargará de la distribución digital y nosotros de la física”, nos adelanta Chen, y añade: “El álbum tiene seis temas inspirados en animales del imaginario mexicano, con una visión contemporánea. Y con la peculiaridad que el disco contiene un conjunto de seis piezas gráficas de arte, como acuarelas con intervenciones digitales, ilustradas por el artista Jos Ernesto Cruz. “La Serpiente” es el nombre del primer sencillo”.

Lo vienen trabajando desde el 2016, dos años, en una disquera especializada en música jazz. ¿Es complicado hacer música jazz en México?”

Paco: “Bueno, tardó todo este tiempo porque fue todo un proceso de composición, de maduración. Empezar la gestión de cómo es hacer una gira o de cómo hacer que lo publique una disquera. Hacer jazz en México es relativamente fácil y complejo. Hay un aparato muy grande de cultura y hay mucho presupuesto que está dispuesto a apoyar estas muestras que representan a la minoría. Y a la vez es complejo porque hay mucha gente que no está enterada o interesada en estas músicas. Nuestro trabajo como artistas o creadores es acortar esas distancias.

“Aparte de todo, es un lenguaje comunicacional, pero también la música de instrumental es una música abstracta. La música de improvisación a mí, con tocarla, ya me es suficiente. Se oye egoísta o egocéntrico, pero tampoco es necesario que le guste a todo el mundo. Lo que hago me da a mí y no hablo de dinero ni de ganancia, ni de fama. Hablo de que me deja espiritualmente una ganancia, y lo pago y estoy dispuesto a hacerlo.

“Es una música para todos, habla de nuestro día a día, de colectividad, de trabajo en comunidad. Esta música, es algo que debería estar ahí, más a la mano. Nuestro trabajo es poner todo eso al alcance de sus manos, así como sensibilizar instituciones, sensibilizar públicos y sensibilizar colegas”, termina de platicarnos el guitarrista.

¿Cómo han recibido a la fama o cómo han visto esta transición desde estar tocando en bares pequeños a estar dando entrevistas o tocar en el mismo escenario que John Medeski?

Chen: “En mi caso particular, he tenido muy buena suerte porque el primer festival en el que toqué, fue con John Medeski. Creo que Cienfuegos ha tenido un crecimiento paulatino muy padre, le hemos metido mucho trabajo. No ha sido difícil porque no ha sido una transición. Ha sido una evolución, un proceso paulatino”.

Paco: “Es una cosa relativa pensar en la fama cuando haces esto. No creo que exista, como tal, fama en la música creativa en México. Pero es muy interesante poder presentarse para públicos más amplios”.

Y agrega: “Esta comunión que existe entre la música, el creador y el interlocutor (que vendría siendo el público), es a veces difícil que suceda cuando hay tantas distracciones como en un festival. En una sala pequeña o en un bar, que fuimos y sabemos que estamos ahí para escuchar, lo vuelve algo muy especial, es más fácil lograr esta comunión. Hoy que sea gratuito y para un gran público, en horario familiar, en domingo, abona mucho pues hay gente de muchas clases sociales, de muchas edades, de muchos background culturales y mucho bagaje musical. Está bien padre que haya niños, papás, familias. También sentimos bonito porque también es parte de nuestra labor escénica la creación y educación de públicos. Entonces, más allá de la fama, creo que nuestras sus labores son otras. Y estar en festivales públicos abona a muchas cosas, que tienen que ver con el tejido social, más allá de nuestra fama”.

¿Tienen alguna meta específica? ¿Qué es lo que están buscando?

“Pues es que hay muchas metas”, responde Chen, y agrega: “La música, en general, es un proceso de comunicación. Es una manera de comunicar ideas. Un buen objetivo, desde lo técnico, sería ser mejores comunicadores. Comunicar un buen mensaje. Nosotros queremos poner las cartas sobre la mesa, cómo es ser un mexicano en nuestras realidades. Vivimos en una ciudad súper ruidosa y violenta y con muchas cosas feas, pero también cosas padrísimas. Nuestro objetivo es comunicar eso”, concluye.

La banda, quien ha pisado en varias ocasiones el mismo escenario que el maestro John Medeski, Todd Clouser y Julián Plascencia, el creador del Tijuana Jazz & Blues Festival, hará el lanzamiento de su segundo disco Bestiario Sonoro en próximos meses, en Guadalajara, y seguirá presentándose en distintas partes de la república como Querétaro y Zacatecas. 

Colectividad, comunicación y comunión en la propuesta musical de Cienfuegos. Un jazz contemporáneo seducido por la nostalgia y, a la vez, la visión futurista del free jazz y el acid jazz de la época posterior a los beat. Poesía sonora. Dulce y cruda. Melodía, estridencia y destiempo. Sólo la vanguardia puede nombrar lo innombrable.

Como las mejores bandas de jazz, lo que hace un mexicano o un(a) tijuanense, en este caso, para sobrellevar su realidad, es improvisar. Tal vez así, a suerte de designio cósmico, por casualidad y sin planearlo, podamos comunicar mejor nuestras realidades. Tal vez podamos, al fin, nombrarnos.

Reconocernos aquí en donde vivimos, en palabras de Ixca Cienfuegos, en esta “ciudad de víscera y cuerdas”1. Nosotros y nosotras, mestizas (*)Hijas de la Tuna Incandescente. Águila sin alas. Serpiente de estrellas. Aquí nos tocó. Qué le vamos a hacer…”1


1.- Carlos Fuentes, “La Región Más Transparente” (1958), México. Fondo de Cultura Económica.


*Esta entrevista es resultado del trabajo realizado durante el Taller de Periodismo Musical en Tijuana, impartido por Manuel Ayala, director de esta revista.