Por David Meneses Gómez

La México Catedral esta lista para este gran encuentro: ¡Lucharán de dos a tres caídas, sin límites sexenales, en esta esquina el retador “Peje: el desenmascarado Moreno”, contra “Los Monstruos Gatopardos”!, réferi en turno “El Lorenzo Córdova“.

Amables amigos, la emoción del encordado de seis por seis sexenios regresa a la arena, después de ver cómo “El Copete Peña” perdió el título de Campeón del Mundo Mexicano y los relevos australianos “El Perro Dálmata del Mal” Toño Mead y “Richard Canaya” no pudieron con “El Peje”, así que hoy veremos el duelo más esperado, en una lucha divida, la porra morena espera que su luchador logre el título, mientras en la otra esquina van a pelear hasta con la cubeta por conservar el cetro, anunciado en las páginas de cierto libro italiano que dice:

“Si queremos que todo siga como está, es necesario que todo cambie”.

“¿Y ahora qué sucederá? ¡Bah! Tratativas pespunteadas de tiroteos inocuos, y, después, todo será igual pese a que todo habrá cambiado”.

“…una de esas batallas que se libran para que todo siga como está”.

El gatopardo, Giuseppe Tomasi di Lampedusa.

Así recordando esta crónica del pancracio literario, vamos a disfrutar de un duelo de poder a poder, de auténticos marrulleros, donde los Hermanos Dinamita-Presupuesto querrán acabar con las llaves y contra llaves de “El Peje”, quien esta deseoso de venganza y se va a defender en su esquina con los rudísimos que quieren cobrarse por las elecciones perdidas, en un combate al ras de la arena legal.

Y es que nuestro deporte nacional, La Corrupción o “La Corruzione” en italiano priísta, espera ver un duelo de verdad, ya que como dice el libro de El Gatopardo al grito de su personaje Tancredi: “Si queremos que todo siga como está, necesitamos que todo cambie”, pues eso suele ocurrir en cada lucha, en cada hogar, los cambios nunca son como se esperan, incluso suelen ser peores y la rudeza de los políticos tiene de espaldas planas a los ciudadanos.

“La arena estaba de voto en voto, la gente loca de la emoción

en el ring luchaban los cuatro rudos ídolos de la corrupción.

el santo, el cavernario, bluedemon y el bulldog

el santo, el cavernario, bluedemon y el bulldog”.