Por Iván Gallardo

El ruido, del latín Rugitus: “rugido” o “estruendo”, es de esos conceptos mundialmente aceptados por la precisión de su definición; Un sonido no deseado, molesto y hasta cierto grado nocivo o doloroso para los receptores sensoriales auditivos.

Sin embargo, existe un género acústico (se omite la palabra “música” por obvias razones) que basa su existencia enteramente en esta premisa; El Noise tiene un origen filosófico que nos remonta a la Italia de principios del siglo pasado, donde el poeta italiano Filippo Marinetti, junto a otros artistas de la época, firmaban e inauguraban el movimiento Futurista o Futurismo con el “Manifeste du futurisme” (“Manifiesto Futurista”) de 1909.

Entre aquellos intelectuales se encontraba el pintor y compositor Luigi Russolo, el cual pasaría a la posteridad del imaginario experimental por establecer el primer precedente histórico del género, su propio manifiesto “L’Arte dei Rumuri” (“El arte de los Ruidos”) de 1913 y sus consecuentes conciertos en gran parte de Italia y Londres, con instrumentos de su autoría, como el Intonarumori y el Scoppiatore, entre otros.

El objetivo del futurismo de rendirle culto a la maquina y su influencia en la vida moderna había encontrado la manera de colarse a la escena sonora. El claro desafío a las intocables y veneradas técnicas tradicionales de traducción y ejecución musical sacudía al público y el sector artístico de la época, al mismo tiempo que alienaba a los “Ruidistas” y los replegaba en el obscurantismo ,del cual goza en cierta medida el género hasta el día de hoy.

Otras partes de suma importancia para la definición del género son los aportes de los movimientos Dadaísta, el Surrealismo y el movimiento Fluxus, de los cuales toma prestado predominantemente los conceptos del rechazo a la inexorabilidad del arte y la clasificación, así como la implementación de la multidisciplinariedad.

El género ha florecido en una amplia gama de ramificaciones a lo largo de los años, que ofrecen un panorama experimental interminable donde diferentes discursos e impulsos ideológicos y filosóficos (o la negación total de estos) desarman, reconfiguran y asignan nuevos signos y significantes a los sonidos presentados por los artistas. Han surgido nombres tales como Merzbow (Japón), Whitehouse (Inglaterra), Einstürzende Neubauten (Alemania), entre otros más que inauguraron la “nueva generación” de ruidistas que coquetean con subgéneros como el “Power electronics”, “Harsh Noise”, “Gorenoise”, fusiones como el “Glitch” y “Power noise”, “Drone”o géneros relativamente populares como el Industrial, el Grindcore, el Doom Metal o el Ambient.

La improvisación, lo aberrante, lo inconmensurable y lo dantesco son algunos de los conceptos que son comunes denominadores en la producción de Noise contemporáneo, siguiendo la línea de desafío y desacato a la tradicionalidad y pasividad que sus predecesores impusieron como pilar principal en la experimentación sonora.

En México, el Noise ha encontrado un terreno particularmente fértil para la cosecha de propuestas sonoras con contenido que se alejan de lo habitual y lo comercial: Monogatari, Vegan Cannibal, TRON, Acidandali y Trillones, son solamente algunos de los ejemplos más notables de una escena absolutamente imposible de documentar por completo.

Entre tales ejemplos, aparece un ensamble dual de los secos y solitarios paisajes del norte del país, en la árida ciudad de Mexicali, donde las temperaturas sobrehumanas y la soledad, producto de lejanía relativa con otros estados por la vastedad del desierto, parecen cobrar fuertes facturas emocionales y espirituales: Error Humano.

Como su nombre lo indica, Error Humano es un dúo de Noise Mexicano que utiliza de estandarte la misantropía exaltada y la representación grafica violenta y explícita, representada en una serie de movimientos sonoros que parecen tener de objetivo el transmitir un desgarrador sentimiento eutanásico y despreciante a cualquier vestigio de civilización o sentir propio del Homo Sapiens.

Platicamos un poco con Efrén Reyna y Marco López sobre las laberínticas razones e impulsos que dirigen la filosa navaja sonora del proyecto.

—Primero a quitarnos lo obvio de encima. ¿Cuándo y bajo qué circunstancias inicia el proyecto y cuáles son las razones por las cuales se elige el nombre?

E.- El proyecto inició un invierno, en el que le pregunté a Marco si quería realizar un proyecto de noise/drone. En aquel entonces había proyectos de ruido en Mexicali que me impulsaron a formar una agrupación, estuvimos casi dos años juntando dinero y comprando equipo para poder crear un sonido que nos gustara. El nombre lo escogió Marco.

M.- El nombre fue inspirado por el tema “Human disease (S.K.U.M.M.)” de Skinny Puppy. Inicialmente nos pareció adecuado por la connotación de misantropía; eventualmente terminaría describiendo la metodología del proyecto, que es la improvisación, la búsqueda del accidente sonoro.

—Vienen regresando de una gira nacional junto a Monogatari (CDMX) y PIPEBOMB (Seattle, WA). ¿Cómo fue la respuesta del público y que notaron interesante durante los shows en relación a la actitud del público frente a su proyecto?

E.- Curiosamente la mayoría de los eventos tuvieron una buena asistencia –para ser un evento de ruidio- algunas personas se acercaron diciendo que nunca habían escuchado una banda de noise y que les pareció interesante. En realidad solo somos dos tipos algos barbones que pushan botones y giran perillas.

M.- Para mí, la respuesta y actitud fue la misma que en cualquier otro lugar donde hayamos tocado. Lo cual es positivo, tomando en cuenta que Monogatari y Pipebomb son proyectos mucho más estimulantes visualmente. Error Humano es aburrido.

—Error humano cuenta con una cantidad interesante de lanzamientos y participaciones en disqueras internacionales (USA, Francia, Costa Rica, España), lo cual indica una apreciación y consumo de ruido extranjero. ¿Creen que haya comunes denominadores culturales o vivenciales que unan a un público tan diverso a nivel mundial bajo la bandera del Noise y cuales creen que son?

E.- La mayoría de los releases que hemos tenido han sido elaborados por personas o sellos que poseen una estética similar a la nuestra. Con esto de las redes sociales es más fácil conocer gente del otro lado del mundo que trabaje de manera similar o con gustos afines, lo cual hace más sencillo un release. Tal vez esta industrialización que no ha parado desde hace años, ayude a la búsqueda de sonidos que asemejen la vida caótica del humano.

M.- No hay fronteras para la enajenación mental.

—El ruido que Error Humano presenta viene de la mano con una suerte de estética que oscila violentamente entre lo fino y lo grotescamente explicito. ¿Hay alguna corriente filosófica o artística (o varias) que hayan tenido un impacto directo y significativo en el lenguaje visual y mensaje de la banda y cuál es el resultado en cuanto a su propio discurso se refiere?

E.- En realidad yo no sigo ninguna corriente filosófica o artística.

M.- En cuanto a mensaje, influencias significativas pueden ser el cinismo clásico, el humor negro de Louis-Ferdinand Céline y el ecofascismo de Pentti Linkola, aunque difícilmente pueden apreciarse en un proyecto prácticamente instrumental. Visualmente, en esencia usamos imágenes de Alarma! pasadas por un filtro monocromático.

—En algún momento, el Noise, identificado como el ala musical del futurismo de principios de siglo, tenía como intención implícita el integrar los sonidos y ruidos de la industria y del avance tecnológico del diario al consumo natural musical del ser humano y finalmente asimilarlo como una nueva parte de nuestro existir. ¿Tiene Error Humano alguna intención implícita con su ruido y qué pretende que su público asimile?

E.- Para nada, mientras más molesto sea, mejor.

M.- No.

—¿Qué se visualiza en los planes de Error Humano a futuro?  

E.- Por el momento estamos en un descanso del proyecto.

M.- La desintegración.


Escucha a Error Humano en su Bandcamp

*(La banda no cuenta con presencia en redes sociales)

Ilustraciones: Error Humano (como parte de sus releases)