Por  Eloy Rodríguez Linares

La forma en la que Jesús Magaña retrató al Jet-Set de su época, lo convirtió en “el más grande fotógrafo de la noche”, frase que el periodista José Luis Martínez S. utilizó para describir las imágenes de quien adoptó su empleo como un estilo de vida.

Con la intención de que las nuevas generaciones conozcan una serie de retratos que sirvieron para ilustrar páginas de revistas como Cinelandia, Latin Señoritas, Caballero, entre otras publicaciones, la Galería José María Velasco publicó el libro Jesús Magaña a color. Zapatero ¡a tus cámaras! (2017).

José Luis Martínez describe en su libro, El día que cambió la noche (2017), que la personalidad de Jesús Magaña le causaba temor, por lo cual, en las ocasiones en que coincidían nunca se sintió capaz para preguntarle aspectos de su trabajo fotográfico y su vida noctámbula.

“No imagino la vida nocturna en los setenta y ochenta sin Magaña, inconfundible con su mochila al hombro y la vista al frente, sin importarle quién pasaba a su lado. Cuando veía sus fotos, casi todas en blanco y negro, pensaba cómo era posible que su autor fuera ese hombre hosco y maltrecho al que Olga Breeskin, la Princesa Lea, Rebeca Silva, Angélica Chaín, Rosaella y tantas otras bellezas buscaran insistentemente para que las retratara” (Martínez, 2017, pág. 125).

En los años noventa del siglo anterior, José Luis Martínez conoció a David, hijo de Jesús Magaña, quien lo invitó a platicar en dos ocasiones con su padre, pero la primera conversación con el fotógrafo no fue fructífera, debido a que en ese tiempo se dedicaba a la redacción de libros de medicina natural y sobre su archivo fotográfico no quiso dar muchas explicaciones.

En la segunda oportunidad que José Luis Martínez platicó con Jesús Magaña, su memoria ya no era lucida, sin embargo, le compartió algunos detalles de su carrera como fotógrafo, le comentó que antes de retratar a gente famosa, trabajó como zapatero, oficio que no le gustó. Por un tiempo estudió pintura, pero le interesó más la fotografía. Los centros nocturnos de su preferencia eran La Fuente, Casino Royal y El Capri. Además, le confesó que Amira Cruzar, Angélica Chaín y Olga Breeskin fueron las modelos más atractivas que retrató.

“Fue impulsor y amigo cercano de Meche Carreño, con quien viajó a Europa en repetidas ocasiones. Los viajes fueron esenciales en su vida; le gustaba caminar por Nueva York, Londres o París, descubriendo rincones que avivaban su imaginación y lo hacían recordar aquellos años cuando deseo convertirse en pintor” (Martínez, 2017, pág. 125).

El autor del libro,  El día que cambio la noche, narra que Jesús Magaña en el año de 1972 sufrió una embolia, enfermedad que lo obligó a alejarse de su trabajo como fotógrafo de celebridades; por tal motivo, al tratar de retomar su carrera, tuvo que superar diversas adversidades, que gracias a su estilo para fotografiar a las vedettes, el lente de su cámara volvió a ganar prestigio.