Por Arturo Gómez Camacho

Cuando ves un pingüino en la caratula de un libro no puedes evitar clasificar dicho título en el género infantil o, en su caso, en historias fantásticas. Después le echas un ojo al título y encuentras que contiene la palabra “muerte”, lo cual elimina toda conclusión imaginada segundos antes.

Muerte con el pingüino es de esas novelas que a simple lectura no se percibe ninguna historia. Sin embargo, su sencillez radica precisamente en contar la vida de un personaje normal, Viktor, con un trabajo normal, en una ciudad normal y con una vida normal. Un escritor de medio pelo que ante sucesos demasiado sospechosos decide hacerse de la vista gorda y seguir con lo suyo, escribir, pero, sobre todo, vivir.

Lo único anormal que vemos en la historia es a un pingüino (Misha), como personaje secundario, el cual ni siquiera habla en toda la novela. Y no es que tenga que hablar para darle relevancia a su personaje. Lo que lo hace un personaje maravilloso es que sin hacer nada fantástico, sus participaciones son la medula espinal del humor negro que Andrei, el autor, propone en esta magnífica obra. Un pingüino al cuidado de un escritor. Si, un pingüino como los del polo sur o el de los zoológicos.

Sin esperar nada encontramos una novela que nos enseña que la vida de las personas normales es así hasta que se deciden a actuar de una manera más arriesgada. Adoptar un pingüino como mascota no es nada peculiar. El personaje de Misha se convierte en el ancla de los lectores gustosos por las historias sencillas. Una historia que no nos dejará descansar mientras la terminemos.

Y es que, quién de nosotros no ha querido ser Viktor. Aquel hombrecillo solitario que camina de frente sin esperar nada a cambio. Sin recriminarle nada a la vida. Aprovechando lo que hay. Pero sobre todo haciendo lo que le gusta y sabe hacer.

Claro está que, Muerte con el pingüino no es para todo tipo de lectores. Y si bien no pertenece al género de novelas de iniciación, si contiene elementos que pueden atraer a los amantes de dicho género.

Con una prosa ágil y fuerte, Muerte con el pingüino se publicó originalmente en 1994 por el ucraniano Andrei Kurkov, sin embargo, fue el año pasado cuando la editorial Blackie Books retomó la obra para que muchas personas podamos disfrutarla en el idioma español.

Sin duda deberá estar en tu colección y en tus lecturas de este 2019.