Por Ernesto Hernández Doblas

Cuando encuentre tu piel
Bajo un azar perverso,
He de buscar mi sed
En tu cadáver.

He de pensar
En el cerebro
De tu sexo;
Escupiendo a tu boca
Ríos de dolor.

(Adentro de tu carne oscura
Soy un Jonás a ciegas
Entre tu sangre femenina.) 

Cuando el sexo de las horas
Se abra o cadabra por las calles,
Habremos de encontrarnos.

Te besaré con lodo
Cada labio
Hasta llenar tu boca
De un edén agonizante.

Bajo la falda del tiempo
Y entre los pliegues de tu sexo
Me veo maldiciendo al mundo:

Príncipe de muertos.