Por Mauricio Neblina

Vuelto ya un cliché, sabemos que para debutar profesionalmente hay entrenadores que piden dinero a cambio e incluso, menos mencionado, favores sexuales. Es algo que se da por hecho, y por lo mismo se acepta, se comenta muy poco y no se hace nada para combatir esa corrupción. Se conocen historias de directores técnicos que cobran a los jóvenes sólo por entrenar en el primer equipo, sin contrato y con una posibilidad demasiado lejana para debutar; si no es tomado en cuenta en el torneo debe volver a pagar por otra mínima oportunidad.

El negocio y la ambición económica que se aprovecha de las ilusiones de los niños y jóvenes tiene raíces en las llamadas “escuelitas”, centros de formación que prometen “proyección profesional” y que muchas veces, a pesar de llevar nombres de clubes de Primera División, los dueños ni siquiera tienen un contacto importante para poder llevar a sus alumnos a probar suerte en un nivel más alto. Estas escuelas piden prestado el nombre a los clubes de Primera División para atraer alumnos; a cambio pagan cierta cantidad por usarlo, un negocio redondo en el que los aspirantes a futbolistas caen sin darse cuenta.

La metodología que se usa es dividir los equipos en categorías según la edad, desde los cuatro años hasta los veinte. Cada jugador paga una inscripción que va desde 700 pesos hasta los 1,000; mensualidades que pueden costar desde los 400 pesos hasta los 1,000; registros que suelen ser de más de 1,000 pesos y también hay que comprar uniformes que dependiendo la escuela pueden ser varios y con precios más variables. En el mismo sentido, suele haber más de un equipo por categoría, por lo que habrá que hacer cuentas de la cantidad de dinero que entra al año.

Los profesores son víctimas en este proceso de capitalización. La mayoría de ellos jugaron futbol profesionalmente sin la fortuna de destacar, resignados a laborar en aquello que practicaron durante toda su vida. José es entrenador y me dijo que en la escuelita donde trabaja le pagan entre 2,500 y 3,500 pesos quincenales por entrenar a varios equipos. En cambio, los que entrenan a un número menor de equipos perciben quincenalmente alrededor de 1,500 a 2,000 pesos.

En un nivel más arriba, la famosa Tercera División Profesional, que de profesional sólo el nombre, tiene a 214 equipos jugando alrededor del país. Hace unos años, en la CDMX, los clubes que entrenaban en la Ciudad Deportiva Magdalena Mixhuca cobraban por jugar una temporada alrededor de 10, 000 pesos, entre ellos una filial de América y otra de Guadalajara. Miguel viajó desde a Acapulco a la CDMX para buscar una oportunidad en Chivas Álamos, asistió a las pruebas y días después le llamaron informándole que se había quedado en el equipo, pero que tenía que pagar 15,000 pesos. No regresó a su cuidad, buscó un trabajo y ahora tiene una familia.

¿Cuánto dinero se necesita para cumplir un sueño?