Por Alberto Nava

Apenas había leído unos cuantos capítulos de la primera novela de Maira Colín (son cortos, como si estuvieran escritos para una serie de Netflix) y recordé lo que siempre me decía una amiga: “yo no me enamoro, yo me enfermo”.

Los ñoñazos y godinez irredentos no deberían leer Salida de Emergencia; si lo hacen, corren el riesgo de romperse el himen del alma y perder la inocencia necesaria para encontrar una salida fácil en un curso de superación personal o en una comunidad de network marketing.

Maira Colín revisa los lugares comunes de la clase media nacida en los setenta, para descubrir el olor que subyace a sus rituales, su enfermedad mental, su hipocresía terapéutica: la familia como origen de la neurosis (si tuviste padres tienes problemas), la joyería Tiffany, los table dance, los vestidos de novia, el sexo como automedicación, el stalkeo en Facebook, los mensajes de texto como el nuevo erotismo e-pistolar, el godinato, el freelancismo, el Ritalin, el mezcal.

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Portada del libro “Salida de Emergencia” de Maira Colín

La autora utiliza cuatro personajes para deconstruir la psique clase-mediera cuarentona. Regina, un parásito arrogante; malquerida pero bien cogida; Laura, una princesa malcogida y malquerida sometida a la promesa de los cuentos de hadas; Gabriel un porno-falo-narcisista de campeonato y Ruben, una especie de gelatina humana con cáscara de godinez. Todos, idiotas emocionales, intentan construir su felicidad por medio de los productos psicológicos estándar a su alcance pero, capítulo a capítulo, lo que mejor consiguen es hacer palpable la miseria de la condición humana.

Salida de emergencia es una novela que provoca erecciones y humedades, es un texto divertido y valiente que permite verle el culo a la búsqueda de la felicidad, ver el sufrimiento que entraña la economía de nuestros placeres. Es valiente porque la autora, inclemente, desnuda a sus personajes para mostrarnos que sus heridas y cicatrices son las nuestras, que su idiotez es la misma con la que nos pensamos únicos y diferentes a los demás.