Por Manuel Ayala

 

Qué vidas habrán llevado esas personas

Para deambular en sillas de ruedas

Recargados en palos de escoba

Mostrando sus heridas

Para sacar unos cuantos pesos

Que les rediman la nostalgia

 

Qué vidas habrán tenido que sortear

Para autoflagelarse

Para sacarse los huesos

Y mostrar la inconsistencia de sus días

Todo por una dosis de crico o heroína

 

Qué vidas habrán que tenido que naufragar

Para caminar descalzos por las calles de la ciudad

Mendigando un poco de cariño

Y un poco de comprensión

Para mitigar la podredumbre de los días

 

A veces quisiera tener todo el dinero del mundo

Para invitarles una comida

Una dosis que satisfaga su palar

Que les redima una noche meditabunda

Que los lleve a una ensoñación placentera fuera de lo momentáneo

 

La vida les es culera

Los días se les hacen eternos

Todos esperan la tarde

Para que la noche llena de dosis los arrulle en su manto

 

Son los olvidados del mundo

Son los parias de una sociedad

Que ha dejado de ser empática

Que le ha valido madre la vida de los otros

Los sin nombre

Los sin cara

“Los mugrosos”

“Los que contaminan la pureza de las calles”

 

El mundo no es una mierda

La vida no es una mierda

La mierda son las personas que han dejado

De voltear a ver el entorno

En el que los otros

También existen

 

El mundo no es una mierda

La mierda somos las personas que no terminamos

Por asimilar que en este perro mundo

Cabemos todos.